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Spinetta vive en las escuelas del país

Por María Fernanda Díaz, Jefa de Pedagogía de Colegium.

 

Desde el 2015, el 23 de enero se celebra el Día Nacional del Músico, en homenaje al nacimiento de Luis Alberto Spinetta, o simplemente “El Flaco”, una de las figuras más importantes del rock argentino que atraviesa hoy en día los gustos de todas las generaciones.

Si bien la música nunca fue una materia central en las agendas de las escuelas primarias y secundarias, no podemos negar que constituye una fuente de conocimiento y que atraviesa el crecimiento de todos los niños y adolescentes. En ese sentido, muchos de los autores e investigadores de esta materia, aseguran que la mejor educación no puede prescindir de los efectos de la música. Prueba de ello, en Argentina ya hay dos escuelas, el IPEM 335 en Córdoba y la Escuela N°15 en Tandil, que adoptaron legalmente el nombre de Spinetta, en consenso tanto de directivos, profesores y estudiantes.

La eliminación de las horas de música en el currículum académico es una de las discusiones más controversiales en materia escolar, que se han dado en los últimos años en el mundo. Muchos aseguran que la música tiene menor importancia que otras materias como matemáticas y lenguaje. Sin embargo, múltiples autores en lo últimos 30 años, se han dedicado a investigar, y han descubierto importantes efectos de la música en el cerebro de los niños y niñas que contradicen la teoría anterior.

Incluso, científicos proponen que las habilidades cognitivas en niños y adultos se intensifican con la música. Esta es una de las premisas de Laurel Trainor, investigadora que asegura que la música es un acelerador neuronal, ya que pone en marcha más de 11 zonas en la medida que esta se practica.

La música genera espacios de convivencia entre los estudiantes, donde se habla un lenguaje del que todos pueden participar, más allá de los conocimientos técnicos. La competencia disminuye y se promueve el compartir y divertirse en grupo, algo muy necesario para el desarrollo de los chicos. En 2017, el Colegio de la Ciudad, reconocido establecimiento de la Ciudad de Buenos Aires, grabó el disco “Volumen V. Homenaje a Luis A. Spinetta”, producido e interpretado por alumnos del colegio.

En términos científicos, Eckart Altenmûller, de la universidad de Hannover, comprueba que solo unos segundos de trabajo musical son suficientes para mejorar la conectividad neuronal. Si estamos tocando un instrumento por algunos días, aumenta el tamaño y número de dendritas. Si practicamos durante semanas, la mielización de los axones se refuerza, y ya si son meses o bien se convierte en rutina, permite una mejor oxigenación de todo el cerebro humano.

En el área académica, el ensayo “Emoción, música y aprendizaje significativo” de Yadira Albornoz, asegura que la música precipita el proceso cognitivo (habilidades de observación, perceptuales, interactivas y de retención), y a la vez promueve la identificación y expresión de emociones, y el descubrimiento de dificultades o virtudes asociadas a emociones que afectan el aprendizaje. Es por esto que Antonio Domingo Ruiz, asegura que “la música es una maravillosa herramienta para lidiar con el fracaso escolar”.

Diferentes músicos alrededor del mundo, como el oboísta y director Nicholas Daniel, la violinista Nicola Benedetti y el chelista Sheku Kanneh-Mason, se sumaron a luchar por la inclusión de la música en la currícula escolar, asegurando que es crucial restaurar el lugar que le corresponde a la música en la vida de los niños, no solo por sus claros beneficios sociales y educativos, sino mostrándoles la alegría de hacer y compartir música.

En Finlandia por ejemplo, la música es una asignatura obligatoria de primero a octavo grado, con una clase semanal. En la secundaria, por un año es una materia a elección pero luego vuelve a ser obligatoria. La enseñanza de música y de materias artísticas es parte de la formación de los estudiantes para el futuro, otorgándoles más opciones para que puedan elegir libremente sus carreras profesionales.

 

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