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¿Por qué es importante detectar la celiaquía a tiempo?

¿cuánto sabemos de esta patología en Argetina?

 

La celiaquía consiste en la intolerancia permanente al gluten, cuyo principal componente es la gliadina, un conjunto de proteínas presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno, conocidos como TACC. Mundialmente, es considerada la enfermedad intestinal crónica más frecuente y se presenta sobre todo en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Además, es relevante tener en cuenta que afecta tanto a niños como a adultos y que, actualmente, la incidencia es mayor en mujeres que en varones.

La intolerancia al gluten produce una lesión de la mucosa intestinal provocando una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, lo que altera o disminuye la absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas), generando un cuadro de mala absorción.

“La celiaquía presenta un cuadro clínico complejo cuya sintomatología puede modificarse significativamente de una persona a otra, por eso el diagnóstico suele retrasarse”, describe la Dra Valeria El Haj, Directora Médica de vittal.

Pese a las dificultades para establecer síntomas unívocos que permitan identificarla, algunos signos de alarma pueden ser: vómitos y diarreas habituales, malestar intestinal recurrente, problemas cutáneos e incluso, como se trata de una enfermedad autoinmune, puede estar relacionada con otras patologías del mismo tipo, como ciertos casos de diabetes y hepatitis, o bien el hipotiroidismo de Hashimoto.

Una vez confirmada la celiaquía, la sintomatología se revierte con una dieta estricta de alimentos libres de gluten que deberá mantenerse de por vida. “Se debe eliminar de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, avena, cebada, centeno y/o productos derivados del mismo almidón, salvado de avena y de trigo, harina, panificados galletitas, pastas, infusiones, y bebidas preparadas con estos cereales” detalla la Lic. Liliana Grimberg, Coordinadora del Área de Nutrición de Ravenna.

Dentro de los alimentos permitidos se encuentran aquellos que por su naturaleza no contienen TACC: hortalizas, frutas frescas, legumbres, carnes, huevos, aceites, frutas desecadas y secas.

Además, las primeras marcas de arroz, harina de maíz, azúcar, sal de mesa, mantecas, leches pasteurizadas, gaseosas, y vinagres. También se pueden consumir productos elaborados a partir de harina de mandioca, de soja, de arroz, de maíz, y de garbanzos.

El mayor problema lo presentan los alimentos elaborados industrialmente, en donde el gluten puede aparecer oculto: los yogures, fiambres, quesos, flanes y postres comerciales, aderezos, golosinas, yerba mate, o productos enlatados tienen este riesgo. También incluso puede aparecer en los medicamentos o en la pasta dental. “Cuando un alimento sin gluten está en contacto con otros que sí lo tienen y se contamina, a esto se le llama contaminación cruzada”, describe la nutricionista Liliana Grimberg. Para evitar este tipo de contaminación, recomienda:

  • Disponer de un espacio para almacenar exclusivamente los alimentos sin TACC
  • Evitar freír alimentos sin TACC en aceites donde previamente se hayan freído productos con gluten
  • Utilizar utensilios de cocina limpios
  • Las pastas aptas deben cocinarse separadas de las que contienen gluten
  • Eliminar juntar los productos a granel como harinas, cereales, o especias.
  • Tener ciertos recipientes especiales para cocinar
  • No comprar alimentos artesanales en tiendas que no son exclusivas para celíacos.
  • Identificar y seleccionar previamente restaurantes que tengan un menor riesgo de contaminación cruzada, como por ejemplo, los que ofrecen carnes asadas o a las brasas, o bien pescados y verduras a la parrilla.

 “Es esencial aprender a leer lo que expresa nuestro organismo y acudir a controles periódicos ya que en la celiaquía, como en la mayoría de las enfermedades, la detección temprana y el tratamiento oportuno revisten una importancia fundamental para evitar complicaciones secundarias”, concluye la Dra. El Haj. 

 

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