A+ A A-

¿Cuál es la dieta ideal para una persona hipertensa?

Tomar de conciencia sobre lo importante de mantener un estilo de vida y una presión arterial saludable.

 

La hipertensión arterial es una enfermedad de tipo crónico caracterizada por un incremento de la presión sanguínea en las arterias. Una de las maneras de mantener la presión controlada es a través de una alimentación reducida en sodio. Es una enfermedad frecuente que afecta a más de un tercio de la población adulta. “La hipertensión se produce por el aumento de la fuerza de presión que ejerce la sangre sobre las arterias de forma sostenida. No da síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como infarto de corazón, accidente cerebrovascular, daño renal y ocular, entre otras complicaciones” afirma la Dra Valeria El Haj, Directora Médica de vittal.

Algunos factores de riesgo al momento de detectar esta enfermedad son:

· Antecedente personal y familiar de HTA y enfermedad cardiovascular

· Antecedente personal y familiar de dislipidemia

· Antecedente personal y familiar de diabetes mellitus

· Tabaquismo

· Consumo de sal, grasas y alcohol

· Drogas que pueden causar HTA: Antiinflamatorios, corticoides, anabólicos ,anorexígenos como anfetaminas, cocaína y otras drogas de abuso , descongestivos nasales , anticonceptivos orales y hormonas sexuales , antidepresivos, especialmente inhibidores de la monoamino-oxidasa, inhibidores de la recaptación de serotonina, antiparkinsonianos, productos de herboristería que pueden causar hipertensión arterial (cáscara sagrada, licorice, regaliz, etc.), antimigrañosos como la ergotamina

El sodio es un elemento muy importante que nuestro cuerpo necesita para controlar la presión arterial y el volumen sanguíneo, además de ayudar a que los músculos y los nervios funcionen apropiadamente. Este mineral se presenta de manera natural en la mayoría de los alimentos como la leche, la remolacha, el apio, la sal de cocina, los cubos de caldo concentrado, la salsa de soja, la panceta, el jamón, las verduras enlatadas e, inclusive, el agua potable.

Es importante graduar la ingesta del sodio ya que su consumo en altos niveles podría provocar hipertensión arterial y/o acumulación de líquido en personas con insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis del hígado o nefropatía.

Para evitar esto, los adultos deben limitar el consumo de sodio a 2,300 mg por día y, quienes padezcan de hipertensión, 1,500 mg por día. Las personas que padecen insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis hepática y nefropatía pueden necesitar cantidades mucho más bajas. Lo ideal sería no superar los 3 blisters de sal al día (es decir, 3 grs totales al día agregados a las comidas, como máximo).

A pesar de que no existen cantidades de sodio específicas recomendadas para bebés, niños y adolescentes, es importante acostumbrar al organismo a consumir moderadas cantidades de sal y, de ser posible, no agregar sal a las comidas ya elaboradas, lo que hace que luego esa comida vaya perdiendo el sabor y cada vez hagan falta cantidades más elevadas de sal. Una alternativa para esto es reemplazar esta falta de sabor con condimentos aromáticos (orégano, perejil, tomillo, albahaca, pimienta, etc.) y jugo de limón.

Para graduar la ingesta de sodio, la Lic. Viviana Desanzo, nutricionista del Centro Ravenna, recomienda una dieta que contenga distintos tipos de alimentos, entre los cuales se encuentran:

Verduras: Zanahoria, brócoli, lechuga, acelga, tomate, cebolla y papa.

Frutas: Mandarina, naranja, arándano, fresa, manzana, uva.

Cereales y granos: Avena, maíz, lentejas, nueces, café, pasta y arroz.

Además, recomienda evitar fiambres, embutidos, aderezos, quesos sin sal (en lo posible no quesos blancos), manteca y margarinas, panes y productos de pastelería y confitería.

Si Ud. es hipertenso acuda o llame a un servicio de urgencias en caso de:

· Dolor de cabeza muy intenso y repentino.

· Dificultad para hablar y levantar un brazo o parálisis facial.

· Mareos o vértigo.

· Visión borrosa.

· Dolor en el pecho o sensación de falta de aire.


“Está ampliamente comprobado que el control de la presión arterial disminuye la morbimortalidad cardiovascular; sin embargo, sigue siendo un desafío pendiente”, concluye la Dra El Haj.

Osde
Osde