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¿Es posible erradicar el tabaquismo?

La Organización Mundial de la Salud concientiza acerca de los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco y la exposición pasiva.

 

Fumar es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. En Argentina, el 30% de la población entre 18 y 65 años es fumadora y se producen anualmente más de 40.000 fallecimientos vinculados a esta condición. El conocimiento de las consecuencias sobre la salud, el fortalecimiento de las medidas preventivas y la consulta profesional para dejar este hábito constituyen las vías más eficientes para erradicar progresivamente el tabaquismo a escala global.

Se define como tabaquismo la adicción a la nicotina del tabaco. Se considera fumador a quien ha fumado al menos 100 cigarrillos en su vida y actualmente fuma todos o algunos días.

La Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de vittal, especifica de qué manera el tabaco pone en peligro la salud pulmonar de las personas de todo el mundo:

Cáncer de pulmón: Fumar tabaco es la principal causa del cáncer de pulmón y responsable de más de dos tercios de las muertes por cáncer de pulmón en todo el mundo. La exposición al humo de tabaco ajeno en el hogar o en el lugar de trabajo aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad. Dejar de fumar, por su parte, contribuye a reducir el riesgo de cáncer de pulmón: después de 10 años, las posibilidades de sufrirlo disminuyen a aproximadamente la mitad respecto a las de un fumador.

Enfermedades respiratorias crónicas: El riesgo de desarrollar EPOC es particularmente alto entre las personas que comienzan a fumar a una edad temprana, ya que el humo del tabaco retrasa significativamente el desarrollo pulmonar. El tabaco exacerba el asma, que restringe la actividad y contribuye a la discapacidad. El abandono temprano del hábito de fumar es el tratamiento más eficaz para retrasar la progresión de la EPOC y mejorar los síntomas del asma.

Contaminación del aire: El humo del tabaco es una forma muy peligrosa de contaminación del aire de interiores, ya que contiene más de 7.000 sustancias químicas, 69 de las cuales está probado que causan cáncer. Aunque el humo sea invisible e inodoro, su permanencia en el aire puede llegar hasta cinco horas, poniendo a las personas expuestas en riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas y reducción de la función pulmonar.

Consecuencias de la exposición temprana: Los bebés expuestos en el útero a las toxinas del humo de tabaco por el tabaquismo materno o de la exposición materna al humo ajeno, experimentan con frecuencia una disminución del crecimiento de los pulmones y de la función pulmonar. Los niños pequeños expuestos al humo de tabaco ajeno, en tanto, corren el riesgo de agravamiento del asma, la neumonía y la bronquitis, así como infecciones frecuentes de las vías respiratorias inferiores. A nivel mundial, se calcula que 165.000 niños mueren antes de cumplir 5 años por infecciones de las vías respiratorias inferiores causadas por el humo de tabaco ajeno. Los que viven hasta la edad adulta siguen sufriendo las consecuencias para la salud de la exposición al humo de tabaco ajeno, ya que las infecciones recurrentes de las vías respiratorias inferiores en la primera infancia aumentan significativamente las chances de desarrollar EPOC en la edad adulta.

Múltiples estudios demuestran que la cotinina, un componente del tabaco, presente en el líquido folicular y en las células del ovario, de mujeres fumadoras activas, acumulan moléculas tóxicas, dando lugar a un ambiente altamente nocivo para la maduración de los ovocitos. Pese a la contundencia de los problemas que acarrea el tabaquismo sobre la fertilidad, se estima que solo el 47% de las pacientes estériles y el 14% de las gestantes tiene conocimiento de ello. “Está comprobado que las mujeres que fuman más de 10 cigarrillos diarios ven reducidas en hasta un 50% las chances de lograr un embarazo sano y que incluso si esto sucede, incrementa las tasas de aborto y genera más chances de gestaciones ectópicas”, explica el Dr. Fernando Neuspiller, director de IVI Buenos Aires, quien puntualiza que los efectos del tabaco son dependientes de la dosis y pueden revertirse al abandonar el consumo. Respecto a la influencia del tabaquismo sobre los tratamientos de reproducción asistida, en la mujer equivale a tener diez años más de la edad real, con esto, podemos entender en qué medida afecta a la reserva ovárica, a la respuesta a la estimulación y a la receptividad uterina. En los hombres, por su parte, provoca alteraciones en los niveles hormonales que deterioran la calidad y cantidad del esperma y su movilidad, al tiempo que puede causar impotencia. Por lo tanto, en parejas de fumadores se necesita el doble de ciclos para lograr una gestación y las tasas de implantación son más bajas.

En este punto, el Dr. Neuspiller especifica que “en tratamientos de reproducción asistida, la implantación embrionaria requiere de un endometrio adecuado para que el embrión se fije y pueda continuar su desarrollo intrauterino”. Diferentes sustancias del tabaco como el benzopireno, el cadmio y la nicotina, están directamente implicados en mecanismos que comprometen seriamente esta etapa.

“Todos los daños que produce el cigarrillo son prevenibles, y desde que se deja de fumar los riesgos disminuyen notoriamente. Los mayores beneficios se obtienen entre quienes dejan de fumar jóvenes, pero a todas las edades representa un importante logro para la salud”, destaca la Dra. El Haj.

Respecto a la prevención, las medidas más efectivas para evitar el inicio del consumo de tabaco desde el punto de vista de la salud pública incluyen el aumento del precio de los cigarrillos, la prohibición de venta a personas menores de edad, la prohibición completa de la publicidad y patrocinio de los productos del tabaco, y la implementación de los ambientes cerrados 100% libres de humo que ayudan a desnaturalizar el consumo.

Finalmente, en relación a los tratamientos disponibles, un escaso número de fumadores logra dejar el cigarrillo por sus propios medios cuando ha tomado la decisión, aunque si esto no es posible, la consulta con un profesional de la salud mejora ampliamente la probabilidad de dejar de fumar, a partir de una terapia cognitivo-conductual con o sin medicación.

Osde
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