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De Puño y Letra por Lape: Juntos se llega más lejos

Esta que te voy a contar es una linda historia en donde te das cuenta de que lo mejor es no competir contra nadie, sino contra uno mismo.

Resulta que en un bosque, cerca de una ciudad, vivían dos vagabundos. Uno era no vidente y el otro era rengo. Durante el día entero en la ciudad competían el uno con el otro a ver quién tenía más monedas, quién se quedaba con tal esquina... se llevaban mal. Muy mal.

Los dos vivían en chozas que una noche se empezaron a prender fuego. El ciego no podía escapar porque obviamente no sabía dónde estaban las llamas y no veía hacia dónde correr. El rengo, claro, podía ver que existía la posibilidad de escapar por un lugarcito donde no había fuego, pero no podía salir corriendo porque sus piernas no se lo permitían.

El fuego era rápido y salvaje. Lo único que podían ver ambos con seguridad es que se acercaba el momento de la muerte. Hasta que se dieron cuenta de que se necesitaban el uno al otro a pesar de las peleas.

Entonces el rengo dijo: "Vos podés correr y yo puedo ver. ¿Por qué no nos vamos juntos de acá?". Se agarraron, se dieron la mano y salieron en ese momento crítico. Se olvidaron de esa estúpida rivalidad y enemistad. Se unieron, se pusieron de acuerdo por un objetivo más importante.

El no vidente lo iba a cargar al rengo sobre sus hombros y el rengo le iba a decir por dónde ir. Funcionaron como un solo hombre y así salvaron sus vidas.

Este cuento habla de que las peleas inútiles van a seguir siendo inútiles si cada uno mantiene su lugar equivocado. Competir contra uno mismo está bien; con el otro también. Pero ser hiriente, ser una mala persona... eso no te lleva a ningún lado. Y muchas veces, la mayoría, juntos se llega más lejos. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: La vida con ojos de turista

¡Hola, amigos! Les voy a contar algo que me pasó hace algunos días. Terminé el noticiero de la mañana, tuve una reunión, me fui para hacer el Noticiero 13 al mediodía, después almorcé algo rápido e hice una pausa para estar un rato tranquilo antes de llegar a la radio.

La verdad es que necesitaba tomar un cafecito y leer el diario solo.

De pronto paré un segundo y pensé: ¿Por qué tanta locura, tanta velocidad, tanto interés en hacer las cosas tan rápido? ¿Cuándo será el día en que uno empiece a ver la vida con ojos de turista?

Viste que cuando sos turista llegás al lugar, te sentás y mirás todo a tu alrededor. Medio que te olvidás del celular, lo cual está buenísimo. Tu humor está bien, tu amor está bien. Sos feliz.

De pronto volvés a tu casa después de las vacaciones y otra vez te enloquecés. ¿Por qué no miramos la vida con ojos de turista? Ese el gran desafío. Vivimos a mil, no miramos a quien está al lado, ni siquiera sabemos quién es nuestro vecino. ¿Cuántos son los vecinos que conocemos de vista y a veces no nos animamos ni a saludar?

Vamos muy rápido de un lado a otro. Y a veces de tan rápido que vamos nos perdemos de disfrutar.

Consejo de amigo: tratemos de vivir y mirar todo con ojos de turista. No importa si estamos de viaje o en nuestra ciudad. Frenemos, tomémonos un tiempito y mientras tomamos un café miremos a nuestro alrededor y miremos cómo es la vida del otro.

La vida es corta y todo es tan efímero que a veces al pasar tan rápido nos damos cuenta de que perdimos el tiempo. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: La renovación del águila

Vos sabés que el águila es el ave de mayor longevidad. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, fíjate lo que le pasa a los 40: el águila tiene que tomar una seria y difícil decisión, porque sus uñas se empiezan a apretar y no puede tomar a sus presas. Claro, no se puede alimentar. Su pico largo se hace cada vez más puntiagudo, tanto que se pega contra el pecho y se lastima. Sus alas están viejas, pesadas; sus plumas gruesas. Y volar se hace difícil.

El águila tiene dos caminos: morir o enfrentar su proceso de renovación. El proceso dura 150 días y es muy doloroso. ¿Qué hace? Vuela a la montaña y se queda en el pico más alto, en un nido cercano al paredón, donde no tenga que volar. Tiene que golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo. Después espera el crecimiento de un pico nuevo, con un dolor impresionante. Luego va a desprender una a una sus uñas. Y tras cinco meses sale a su famoso vuelo de renovación, que le dará 30 años más de vida.

O sea, a los 40 años, el águila tiene esa alternativa: o muere o se renueva.

En nuestra vida, seguramente muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar nuestro vuelo hacia nuestro sueño. Solamente tenemos que tomar la determinación de quedarnos como estamos o hacer ese proceso para poder llegar a nuestro deseo, a nuestro propósito, por más que duela. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: Aprender a levantarse después de caer

Hola, amigos. Esto que les voy a compartir me llegó a través de las redes y me parece que está bueno para reflexionar con ustedes.

"El mundo te romperá el corazón de todas las formas imaginables. Esto está garantizado y yo no puedo explicarlo, como tampoco la locura que llevo dentro o la que llevan los demás. La vida nunca es justa, pero debés afrontar los golpes y seguir adelante. Y cuando tengas el corazón roto tendrás que volver a construirlo y, no solo eso, tendrás que volver a confiar y esta es la parte más difícil. A pesar de todo esto, aunque la vida rompa todas tus ilusiones debes seguir soñando, porque si no lo hacés, ¿qué clase de vida estarás viviendo? ¿Para qué queremos una vida si no la estamos aprovechando? No se puede vivir con miedo toda la vida. La vida es así: te caés, te levantás y te volvés a caer. Pero si ni siquiera te movés por temor a caerte, en realidad, te estás hundiendo de a poco".

Me encantó.

Los bebés, cuando van caminando y dan sus primeros pasos, se caen. Se levantan, lloran un poquito y se caen otra vez. Se vuelven a levantar. Y se vuelven a caer. Hasta que un día no se caen más.

De grandes nos seguimos cayendo, de formas diferentes. Pero ya tenemos esa sabiduría dentro del cuerpo y la mente: si te caés, te tenés que levantar. Es parte de la vida, de nuestra historia. Y es parte de poder cumplir nuestro sueño. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: Cuidemos nuestra salud

Hace unos días me fui a hacer el chequeo típico que me hago todos los años. Tendría que haber ido en marzo, pero no fui. Después apareció la pandemia. Y ahí, obviamente, menos. Entonces pasó el tiempo.

La verdad es que no iba porque tenía miedo. Miedo de contagiarme, porque tengo una enfermedad crónica. Me dejé estar.

Fui recién la semana pasada, en octubre. Hablando con el cardiólogo, me dijo: "Sabés que la gente no venía, y que muchos de mis pacientes cardiológicos se terminaron muriendo?". Me asusté. Por eso quiero decirles a ustedes que se cuiden, que se hagan los controles... tenemos unos profesionales increíbles que están absolutamente preparados para cuidarnos, garantizar nuestra seguridad y para ayudarnos incluso en este momento tan difícil.

Es muy importante que tengamos en cuenta que la salud es lo más importante que tenemos. La tenemos que cuidar nosotros también, haciéndonos los controles. Con mucha más razón si tenés una enfermedad crónica, cardiológica, diabetes, asma... Llegar tarde al diagnóstico de alguna enfermedad puede significar una complicación a futuro. No lo postergues.

Pensemos en nuestra salud; vayamos al médico. Te lo dice un amigo.

Osde
Osde