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De Puño y Letra por Lape: Volviendo a las raíces

Se los conté hace unos días. Tuve un 2018 difícil. Con un muy buen pasar profesional, pero algunos problemas personales que no me permitieron estar al 100 por 100.

Lo terminé exhausto. Necesitaba descansar. Recibir la energía del sol. No pensar. Vaciar el disco rígido. Perder tiempo. Ganarlo. Disfrutar la familia. Sumergirme en el mar. Eliminar las dudas. Aprender a soltar. Tomar mate. Charlar. Dormir. Sin horario. Sin tiempo límite.

Lo estoy haciendo. Y lo más importante de todo, en familia. Muchas veces, cuando estoy metido en una de esas locuras de la vida cotidiana, trato de mirar las cosas con perspectiva. Y cada vez lo reafirmo más: la solución a eso que me rompía la cabeza está más cerca de lo que pensaba. No está adelante, sino atrás, en nuestras raíces.

Me refiero, claro, a nuestros afectos. Vínculos. La familia. Solemos caminar solo mirando al frente y nos olvidamos de quién tenemos al lado. Se trata, me imagino, del arraigo. De aferrarse al lugar propio, al origen.

Soy un tipo que disfruta mucho de los afectos. Y no puede vivir sin ellos. Mis afectos son mis raíces, los hilos por los que me nutro para seguir. Y son la tierra firme sobre la que me sostengo cada día.

Por mi trabajo no veo tanto a mi familia como quiero. En estos momentos necesito de un beso, una sonrisa, de abrazo eterno para volver y seguir. Te lo quería contar…

De Puño y Letra por Lape: Siempre transparente

Y después de un año súper intenso, llegaron las vacaciones. En familia, como más me gusta. Nos vinimos los cuatro -Bochi, Mica, Elvis y yo- a Punta Cana.

Sé que soy un afortunado. Mi trabajo me permite poder escaparme a estos lugares y mostrárselos. Y también sé que a algunos de ustedes les puede resultar chocante. Entiendo perfectamente la situación del país y sé que no todos pueden hacerlo. Pero yo soy así, no me sale ser de otra manera. Nos encanta compartir nuestra felicidad con ustedes por tanta generosidad que tienen con nuestra familia.

Si hay algo que me gusta de las redes sociales es que me permiten ser aún más transparente de lo que soy en televisión. Los que me sigan en Instagram ya habrán visto varios capítulos del “reality familiar”, donde mostramos escenas de nuestra vida cotidiana. Son cosas graciosas, auténticas, como las que pasan en cualquier familia.

Esta forma de transmitir no surge de la nada. Surge con querer ser auténtico, transparente; algo que vengo haciendo desde aquellas solitarias noches en TN. Algunos han llamado a mi estilo“desacartonado” o “desestructurado”. Lo que mucha gente que no me conoce dice es que sienten que soy su amigo y eso solo se puede sentir cuando uno se brinda tal cual es.

Creo que uno tiene que ser igual delante de una cámara, en la calle, en el gym o en casa. No tiene que ser un doble el que aparece en la tele. No sos distinto, ni más, por ser conocido. Sos el mismo, con tus alegrías y tristezas. Y también lo hago porque, como todos, necesito tu afecto. Tu compañía, tu apoyo. Por eso siempre trato de dar afecto desde una fría pantalla. Así, el afecto también termina llegando del otro lado.

Les voy a seguir mostrando los paisajes de nuestro descanso. Los momentos en los que hablamos, cantamos, bailamos, disfrutamos del mar y nos reímos. Los cuatro juntos. De vez en cuando necesitamos estar pegados y cargar energías para este 2019. Gracias por acompañar del otro lado. ¡Los queremos!

De Puño y Letra por Lape: Barajar y dar de nuevo

El viernes empecé mis vacaciones en Tempraneros. Seguiré unos días más en la radio. Después sí, entonces, llegará el esperado descanso.

Creo que nunca lo necesité tanto. El 2018 fue muy duro, difícil. Un año casi eterno, de irme de casa a las 4 de la mañana y no parar en todo el día. Profesionalmente fue impecable. De mucho trabajo y de rating alto, tanto en radio como en TV. Pero mientras tanto, en la intimidad me afectaba el dolor por la salud de mi familia. Por eso, por más exitoso que haya sido a nivel laboral, como no hubo salud, tan bueno no fue.

El trabajar tanto, además, me trajo algunos chispazos con quienes más quiero. Sé que hago más cosas de las que me permite el cuerpo. Nunca digo que no y a veces me llevo esa locura a mi casa, que no me deja disfrutar de mis hijos ni acompañar a mi mujer tanto como quisiera. Ya se los conté en mi cuenta de Instagram…

Para colmo, este enero arrancó con mi hijo lejos. Muy lejos. Elvis se fue a cumplir sus metas a una universidad extranjera. Ganó una beca, armó las valijas y, en vez de venirse de vacaciones con nosotros o sus amigos, se puso a estudiar. Es difícil tenerlo lejos por primera vez, especialmente en este momento difícil, pero a los hijos hay que dejarlos volar. El sabe hacia donde va.

En fin amigos, son días de reflexión para mí. De barajar y dar de nuevo. La vida misma. Pero siempre cerca de los afectos. Con Bochi pudimos construir una familia chica, pero de gran corazón. Cada uno con sus fortalezas y con sus debilidades. Con nuestras virtudes y problemas. Como la tuya. Por ahí se empieza a sanar. Te lo quería contar…

De Puño y Letra por Lape: Lágrimas de felicidad

Siempre les hablo sobre mi amor por la familia y mi trabajo. Les conté también de mi dolor por haberme perdido de muchos momentos personales por estar cubriendo una noticia. El periodismo es el mejor oficio del mundo, pero cuando el tiempo pasa... no vuelve.

Cuando era chico, a Elvis, mi hijo mayor, por ejemplo, lo veía solo 15 minutos por día. Hace unos meses me confesó que esos 15 minutos en los que almorzábamos, jugábamos al ping pong o simplemente nos abrazábamos fueron los más valiosos para su infancia.

Elvis es bajo perfil. Responsable. Estudioso. Callado, reservado. Familiero. Ordenado. Buen hijo. Muy amigo de sus amigos. Sabe muy bien lo que quiere, a pesar de suedad. Tiene los conceptos de honestidad muy claros.

Hace unos meses decidió dar un paso importante en su camino: seguir aprendiendo durante sus vacaciones. Estudia Administración de Empresas. Se anotó en una universidad de Estados Unidos y ganó una beca. Y se fue, tras su sueño.

El día que se fue no pude acompañarlo al aeropuerto para despedirlo. Mi trabajo, otra vez, me lo impidió. Él seguramente me entendió, pero igual estuve triste. Y me volví a sentir en deuda.

Entonces apareció una idea. Creo que las sopresas son estímulos que nos alejan de la rutina, verdaderos tesoros de la vida. Un tesoro lleno de recuerdos que quedan guardados en nuestro corazón. Siempre digo que vale más un grato recuerdo que cualquier cosa material que uno pueda conseguir.

Bochi me ayudó a planear todo: el papá sorprendiendo al pequeño de la familia en una universidad lejana, sin que supiese nada. No fue fácil. Todo lleva su esfuerzo. Pero vale la pena.

En Nueva York lo eligieron el alumno más sobresaliente. Iba a recibir un diploma y quise estar ahí. No se imaginan lo que tuve que hacer para llegar a tiempo, esconderme, coordinar todo y pasar inadvertido. Una de sus compañeras fue mi “cómplice” en esta hermosa locura. Finalmente llegué a estar a metros de mi hijo cuando le entregaban su diploma. Nunca se imagino la sorpresa. Abrazarlo fue realmente emocionante. Hubo lágrimas de felicidad. Un momento que guardaré por siempre en mi corazón.

Pueden ver todos los videos en mi cuenta de Instagram. Les comparto mi felicidad y agradezco de corazón cada comentario generoso que me dejan. ¡Los quiero!

De Puño y Letra por Lape: Una oportunidad para conectarse

Enero… el primer mes del año. La esperada tranquilidad después del caos de diciembre en la Ciudad, que nos vuelve locos a todos y nunca parece terminar. Para muchos, el momento ideal para descansar y tomarse unas merecidas vacaciones.

La mayoría, como siempre, se estará yendo a la Costa Atlántica. Otros, más aventureros, se habrán inclinado por los paisajes de la Patagonia, el Norte o las Cataratas del Iguazú. Y, aunque el dólar esté alto, los que pasan por una situación económica más holgada ya tendrán listos sus pasaportes para irse al exterior.

Yo me voy siempre que puedo y se los muestro en las redes con transparencia: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota. No sólo para darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos.

Mi familia, como todas, tiene virtudes y defectos. Pero los momentos vividos en las vacaciones son un tesoro. Las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir. Pensando, soñando, charlando y conociendo, juntos.

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Podemos hacerlo en cualquier lado, al menos por un rato. Aprovechen este enero para disfrutar de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo.

Osde
Osde