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De Puño y Letra por Lape: El esfuerzo dignifica

Pasé el Día del Niño lejos de casa, lejos de mis niños. Estuve trabajando todo el día en la grabación de un comercial. Me morí de frío. Y cuando llegué a casa me desplomé en la cama, cansadísimo después de un fin de semana muy intenso. Necesitaba recargar pilas para arrancar de nuevo la semana en Tempraneros.

Mientras repetía una y otra vez las tomas sentía un tremendo desencanto por estar lejos de mis hijos. Siempre les cuento lo mucho que me cuesta encontrar tiempo. El día no me alcanza, me cuestiono, sobre todo cuando se pasa la hora justa para hacer o decir algo.

Pero, a la vez, siempre trato de ponerle amor (y humor) a mi trabajo. Porque el trabajo dignifica͟. En mi caso particular, todos los días me levanto con ganas de ir a trabajar. Créanme que arranco muy temprano y que muchas veces cuesta, pero me considero un afortunado. Lamentablemente sé también que, muchas veces, las desigualdades, la falta de oportunidades o esa cuota de suerte que nunca parece llegar pueden hacer que el camino se haga más cuesta arriba y que uno tenga ganas de bajar los brazos.

En ese momento en que hay que insistir con más ganas, con más esfuerzo y con más dedicación para lograr los sueños. Me gustaría rearmar la frase: si bien está claro que el trabajo dignifica, también lo hace el esfuerzo. Para triunfar en el trabajo, como en la vida, lo importante no es llegar primero. Para triunfar simplemente hay que llegar. Y para llegar hay que seguir adelante, sin flaquear, soportando y a la vez superando las interrupciones y cortocircuitos. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: La música es de todos

Soy un firme creyente de que los gestos solidarios, además de ayudar a quien necesita una mano, también ayudan al que ayuda, por todo lo que le permiten experimentar y sentir. Lo comprobé en carne propia, lo pude ver en innumerables ocasiones y por eso trato siempre de estar presente.

El jueves 23 de agosto, volveré a intentarlo. Será con mis amigos de Lapeband, a las 21, en el auditorio Belgrano de Virrey Loreto 2348, en el barrio porteño de Belgrano. Bueno, no sólo con los músicos de mi banda, sino también con otros invitados especiales: la Minimalista Orchestra. Se trata de un proyecto de musicoterapia integrado por personas con discapacidad (intelectual – autismo- motriz – entre otras) que busca romper con las estructuras establecidas en esta sociedad que a veces parece intentar mostrarnos que solo los virtuosos o “elegidos” están destinados a hacer música.

Ustedes me conocen y saben lo que pienso. Todos tenemos el derecho de cumplir nuestros sueños. Lamentablemente, a ellos muchas veces los dejamos afuera. Y por eso los quiero acompañar. El sueño esta vez será mío, el de tocar con estos chicos que merecen un lugar en la sociedad.

La entrada es gratuita, aunque ayudará mucho que vengan con un libro para ser donado. Y con una sonrisa: nada más. Gracias al profesor Atilio Bertorello por permitirnos ser parte de este camino hermoso, el de ayudar al prójimo.

Demos tiempo, demos amor. No miremos para otro lado. Llenemos el teatro de alegría y solidaridad. La vamos a pasar bien. Se los dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: La lección de Ernesto Arriaga

Hace unos días, Ernesto Arriaga me mandó un video por WhatsApp. Lo subí a Instagram, porque él no tiene cuenta y yo quería que ustedes lo vieran.

Si hay algo que valoro de Ernesto, entre muchas cualidades, es que estando en el mejor momento de su carrera televisiva y radial, con reconocimiento popular en cada rincón del país, saboreando las mieles del éxito, decidió dejar todo. Se jubiló.

Todos en Tempraneros le pedíamos que se quedara. Él me dijo: “Lape, ya trabajé demasiado. Ahora, a disfrutar”. Y así lo hizo: terminó aquel día, su último día como periodista, y se despidió en medio del aplauso generalizado de una redacción entera. Estaba feliz, sonriente, como siempre. Salió por la calle Lima que tantas veces lo vio entrar, se subió a su motorhome, con María y sus mascotas, saludó con la mano y se puso a recorrer su amada Argentina para nunca más volver a la rutina agobiante de todos los días.

Ahora está viviendo en Villa La Angostura disfrutando su vida en la nieve, tal como dijo que iba a hacer.

Ernesto, en realidad, no dejó todo, sino que decidió vivir todo a pleno. Ese es el mensaje que me dejó su video. Nuestro paso por el mundo es tan breve que uno tiene que hacer lo que tiene ganas y evitar arrepentirse de lo que ni siquiera intentó. Tratemos de disfrutar cada segundo, de animarnos a perseguir nuestros objetivos. Disfrutemos, amemos, vivamos bien. No esperemos a mañana para hacerlo. Puede ser demasiado tarde. Algún día, Ernesto, tendré el valor de imitarte. Y ahí si: ¡Fiummmmm!

 

De Puño y Letra por Lape: De generación en generación

Mica ya tiene 25. Los cumplió hace unos días. Ya les he hablado sobre ella, mi primera hija. Cuando llegó al mundo, a mediados de los 90, llenó mi alma (y la de Bochi) de felicidad. En ese momento sabíamos que la alegría estaría por siempre en nuestra familia.

Y así fue. Todavía hoy jugamos, nos divertimos, nos enojamos, actuamos, cantamos. En definitiva, aprovechamos al máximo ese escaso tiempo que tenemos por nuestras obligaciones. Lo hacemos con calidad. Y eso perdura, se disfruta.

Para los que no la conocen, ella es perseverante, divertida, estudiosa, responsable, amiga, hija compañera de running, de viajes, pastelera, exigente... una loquita linda. Y (con su hermano Elvis), mi gran orgullo.

Ahora que son mayores, noto emocionado que crecieron siendo buenas personas y que aprendieron de la ruta que traté de marcarles con su mamá desde que son chicos. La ruta para que siguieran mis pasos, los pasos de mis padres: porque si hay algo que trato de enseñarles a mis hijos es que sean buenas personas. Que sean solidarios. Que ayuden al que ayuda. Que den al que necesite. Que respeten, que protejan. Que disfruten las pequeñas cosas, porque todos los días pueden ser felices con lo que tienen, sea poco o mucho. Que se diviertan. Que canten aunque desafinen. Que bailen aunque no sepan. Que no se arrepientan de lo que no hacen, simplemente que hagan lo que está a su alcance. Que se equivoquen, porque se pueden reparar los errores. Que la felicidad está en ellos, no afuera. Con el ejemplo, más que con palabras, fui marcándoles el camino que creía correcto. Te lo quería contar.

De Puño y Letra por Lape: Para toda la vida

Aunque sea un poco tarde, no quiero dejar pasar la oportunidad de decirles: ¡Feliz día del Amigo! Muchos creen que exagero llamándolos amigos a ustedes, a quienes quizás nunca conozca en persona. Pero algunos años atrás, en aquellas largas y solitarias noches frente a la cámara de TN de Noche, bastante antes de que tomara forma el Prende y Apaga, se me ocurrió empezar a llamar así a quienes me bancaban del otro lado de la pantalla.

¿Quiénes iban a estar peléandole al sueño y escuchándome dar las noticias a esa hora, tan tarde? Sí: únicamente mis amigos.

A lo largo de nuestro recorrido existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Estoy convencido de que no es posible tener una vida feliz sin amigos. Me parece fundamental para nuestro desarrollo, para nuestro crecimiento como seres manos. La amistar no se impone, no se programa. La amistad está.

Es cierto que el concepto de amistad se va transformando: no es el mismo el que podemos tener cuando somos adolescentes al que invocamos de adultos. Luego de mucho andar, uno entiende que con los amigos compartimos todo: los buenos y los malos momentos. Y no hace falta estar todo el tiempo juntos para entenderlo. A veces, una charla, un asado, unas vacaciones o simplemente un llamado telefónico sirven para volver a acercarse. Hacelo. Te lo dice un amigo.

Les dejo una foto del festejo del viernes, en Adrogué, con tres amigos que me regaló el periodismo: Rubén García, Javier Lozano y Gonzalo Aziz. ¡Son para toda la vida!

Osde
Osde