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De Puño y Letra por Lape: Actitud siempre

¡Hola, amigos! Me siento a escribirles con el mate en la mano, los pies descalzos sobre el pasto y con la absoluta convicción de que hay que caminar por la vida con actitud positiva. Desde chico sabía que para avanzar debía dibujar un punto lejos en el horizonte, bien alto, aunque me resultara al principio inalcanzable. Un punto hacia donde dirigirme, un punto que era un sueño. Intuía que era posible acercarme a él, pero tenía que ser perseverante en mi actitud: era la única forma de llegar a ser periodista y poder vivir de la comunicación.

Los riesgos estaban. Me caí, varias veces. Pero estuve obligado a levantarme, una y otra vez. No fue fácil, pero lo logré. Con actitud.

Vamos a caminar con actitud siempre, y con actitud positiva vamos a hacer frente a los inconvenientes que surjan por el hecho mismo de estar en movimiento y andar.

Hoy sigo pensando lo mismo. Vivamos con actitud para enfrentar desafíos, para perdonar, para seguir, para entender, para soñar, para amar, para saber que no todo está perdido, para abrazar… para llorar. ¡Actitud siempre!

De Puño y Letra por Lape: Nuestra mayor virtud

Gracias a mi trabajo, todos los días, hace décadas, me enfrento a la realidad. Les conté miles y miles de historias que poco a poco me hicieron acostumbrar a lo noticioso, a lo llamativo, a lo novedoso. Por eso, lamentablemente, hoy hay pocas cosas que logran sorprenderme. Pero a algo que a mí, que tuve la suerte de crecer entre Banfield y Tucumán y que recorrí casi toda la Argentina gracias a mi trabajo como cronista de los noticieros de El Trece y TN, nunca me va a dejar de sorprender: la solidaridad.

Las experiencias que viví como movilero despertaron en mí afecto, comprensión, apoyo, compasión y empatía por el dolor ajeno. Tengo la suerte de ser escuchado a través de un micrófono, ya sea en radio o en televisión, por mucha gente, y esto me genera una mayor responsabilidad y la necesidad de utilizar ese poder para generar ayuda.

Yo también trato de dar una mano desde mi lugar. El sábado, por ejemplo, tuvimos una hermosa maratón solidaria con Lapebvand. Con mis amigos de la vida fuimos a la sociedad de fomento Villa Urbana de Villa Fiorito a donar los libros recolectados en nuestros dos últimos shows.

Fue verdaderamente emocionante ver la alegría que un libro provocaba en los chicos. También inauguramos la biblioteca, armada por ellos mismos con pallets. Hicimos un pequeño acústico (lo pueden ver en mi Instagram). El respeto que demostraron los pibes de Fiorito, que tantas necesidades tienen, fue emocionante. Ellos están muchas veces al margen de la sociedad y no es justo darles la espalda.

Ayudar me llena el alma. Estoy feliz cuando veo a los chicos sonreír. Creo que en la solidaridad ahí radica nuestra fuerza como sociedad y a partir de allí tenemos que construir. Estoy convencido de que el argentino es solidario. Y tenemos que estar orgullosos por esta virtud nuestra. A pesar de que a veces veamos en el otro un egoísmo, sé que dentro de ellos anida un espíritu sano.

No hay que ser millonario para ayudar. Dar no es regalar lo que nos sobra, sino entregar lo que el otro necesita: a veces tiempo, a veces amor. Es no mirar para otro lado. La solidaridad contagia y multiplica. Vayamos por ese lado. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: Intentando superar mis miedos

Todos llevamos un niño dentro. El mío es tímido y miedoso. Si yo les contara que durante la época de la secundaria en el ENAM de Banfield no podía hablar delante de mis compañeros porque no me salían las palabras, ¿ustedes me creerían? Porque es verdad.

Por suerte, con los años pude superar ese pánico escénico y hoy me animo a conducir programas, eventos y pararme a cantar sobre un escenario.

Otros miedos, en cambio… siguen ahí, latentes. Uno es el terror a las alturas. Por decirlo de alguna forma, prefiero jugar al ajedrez que subirme a una montaña rusa. Poco conveniente, entonces, irse de vacaciones al parque de diversones con las montañas más tremendas que conocí, con una familia que te arrastra a la aventura.

Debo reconocer que sentí pánico, pero le puse actitud: a los miedos hay que superarlos. E hice todo lo que me pidió mi familia. En mi Instagram subí algunos videos de Everest, una de las peores montañas rusas del parque. Te frena, arranca de golpe, para, se va para atrás y entra a una oscuridad absoluta a toda velocidad. La pasé mal y me divertí al mismo tiempo. Mucho más cuando vi mis caras en las fotos y los videos.

No sé si vencí el miedo, pero di el primer paso para lograrlo. Como siempre les digo, el que no intenta no gana. Y el que no provoca cambios no los consigue. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: El orgullo de acompañarte

Hace unos días tuve la suerte de estar nominado al Martín Fierro de Cable como mejor conductor, por Tempraneros. El premio -más que merecido- terminó siendo para Horacio Cabak, un gran colega.

Aunque esta vez el reconocimento máximo no llegó, no hay nada que lamentar. Soy un afortunado. Ya estar en la consideración de mis pares me llena de orgullo. Estoy feliz, porque soy porque soy de los que disfrutan a cada paso. Mi intención, como siempre les digo, es transmitirles esta forma de vida para que ustedes intenten hacerlo de la misma manera: ser feliz con lo que hacen, con lo que tienen y con lo que son. Una victoria o una derrota circunstancial no lo va a cambiar.

La vida me enseñó que la perseverancia es el único camino. Y que todo esfuerzo, tarde o temprano, tiene su recompensa. Para triunfar en el trabajo, como en la vida, lo importante no es llegar primero. Para triunfar simplemente hay que llegar. Vale la pena esperar.

El orgullo más grande, además, es saber que vos nos elegís cada día. Eso es difícil. Mantener la fidelidad en un medio y un horario muy competitivo. Nada de esto sería posible sin mis compañeros de Tempraneros, que me ayudan a ser mejor persona. Y a ustedes, que me acompañan en este camino. Gracias, de corazón.

De Puño y Letra por Lape: Momentos irrepetibles

¡Hola amigos! Les mando un saludo a la distancia. Los que suelen despertarse con Mañaneros ya se habrán dado cuenta que desde hace unos días no estoy acompañando a Roxy y al resto del equipo en Todo Noticias. Por si no se enteraron, es porque decidí tomarme unos días de vacaciones para escaparme de la locura del trabajo diario y poder desansar en familia. Siempre que puedo lo hago: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota.

No se trata sólo de darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos. En nuestro caso somos cuatro: Silvi, Mica, Elvis y yo. Una familia como la de ustedes, con todas nuestras virtudes y nuestros defectos. Sabemos que estos momentos serán irrepetibles. En vacaciones, las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir.

Esta escapada, además, sirvió como excusa para festejar dos cumpleaños: el de Bochi y el de Elvis. Ella, fuerte, comprometida, luchadora, compañera; mi complemento ideal. Él, bajo perfil, humilde, detallista, silencioso, responsable, cariñoso; el que me enseña todos los días.

Somos una familia normal. Aquí estamos, lejos de casa, los cuatro juntos. Parando la pelota un instante, festejando como más nos gusta: pensando, soñando, charlando y conociendo.

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Puede ser en cualquier lado, al menos por un rato. Disfruten de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo.

Osde
Osde