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De Puño y Letra por Lape: Los sueños y el coraje

En estos días difíciles me gustaría contarte una historia real que me llegó hace unos años a la radio. Es la historia de Héctor y su ejemplo de superación.

 

Héctor tuvo una infancia muy difícil; muy humilde. Cuando tenía 2 años, su papá los dejó a él, a su mamá y a su hermanito. Quedaron los tres solos viviendo en el medio del campo, en Mercedes. 

 

Su casa era de chapa. Cuando llovía se inundaba y su mamá los tenía que mandar a las casas de los vecinos. Tenían la oportunidad de ir a la escuela porque su mamá hacía un esfuerzo enorme para mandarlos; pero no les podía dar de comer. Por eso todos los días él y su hermanito se alimentaban en un comedor.  

 

Héctor pudo terminar la primaria, pero al poco tiempo tuvo que salir a trabajar y empezó a hacer changas. Había que ayudar en casa para conseguir la comida.  

 

Lamentablemente, tuvo que dejar la secundaria. Pasó el tiempo, se casó, tuvo hijos, formó una familia y siempre tuvo esa cuenta pendiente: el estudio. ¿Su pasión? La música. 

 

Un día, Héctor se enfermó. Estuvo muy grave y llegó a pasar dos meses internado. Mientras se recuperaba, su cabeza hizo un click y se dijo a sí mismo: “Voy a volver a estudiar”.  

 

Con un enorme esfuerzo, trabajando en trenes durante el día, vendiendo lo que podía para ganarse el mango, se puso a estudiar en una escuela nocturna y se metió en el profesorado de música. Unos años después logró recibirse en la secundaria y también de profeso. Cuando se recibió, Héctor, ese joven que caminaba las calles de Mercedes vendiendo lo que pudiese para comer, desfiló con todos los alumnos, mucho más chicos que él. 

 

Y empezó a trabajar como profesor de música, a enseñarles a los pibes, a dar talleres. Hoy todos lo conocen como el Profe Héctor. Les enseñó música a los detenidos del penal de Mercedes y los llevó a dar un concierto a sala llena.  

 

Todos podemos tener sueños, solo necesitamos es el coraje para llevarlos a cabo. Te lo dice un amigo. 

Osde
Osde