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De Puño y Letra por Lape: Historias de solidaridad en pandemia

El otro día les conté en la radio tres Historias Compartidas con un mismo hilo conductor: la solidaridad. Como en cada momento difícil, la pandemia nos está demostrando que podemos vivir de otra manera y que somos un pueblo muy solidario. Cada vez que un argentino necesite algo siempre va a haber otro dispuesto a otorgarlo y a demostrar que todo es posible, que nada está perdido. 

 

Quiero empezar con la historia de Lorena Ortiz y la Emergencia Solidaria de Olavarría. Se trata de una organización que empezó con el puntapié inicial de Lorena, que quiso hacer algo por el otro, se empezó a juntar con amigas para ayudar a aquellos que hacen trabajo social haciendo barbijos y tratando de conseguir materiales de higiene. Hoy los están repartiendo en hospitales de la zona. ¿Tiene tiempo? Poco, como todos. Pero ese tiempo lo hace valer.  

 

También me gustaría destacar la actitud de María Caballero, una docente de un pequeño pueblito de Santa Fe, que recorre 10 kilómetros todas las semanas para llevarles la tarea a los alumnos de la escuelita rural, que no tienen internet ni computadora. María les deja la tarea, los elementos de trabajo una semana después los recolecta para corregir los ejercicios. Esta docente, como muchos otros, piensa en el otro sin esperar nada a cambio.  

 

Por último quiero contarte la historia del cumpleaños de 7 de Benjamín, un chico fanático de la Policía que todas las noches, a las 21, sale a aplaudir la tarea de los médicos y de aquellos que hacen trabajo esencial, como el personal de seguridad. En ese preciso instante, cuando él estaba aplaudiendo, un patrullero apareció en el frente de su casa, con las luces y la sirena prendidas. El móvil paró, los policías se bajaron y le cantaron el feliz cumpleaños. 

 

Estas historias que nos conmueven y nos emocionan permiten decirnos que tenemos posibilidades de salir. Este país, que tiene muchas complicaciones, mucho dolor, también tiene mucha gente que hace algo por el otro y no se mira el ombligo todo el tiempo.  

 

Creo que gestos solidarios también ayudan al que ayuda, por todo lo que le permiten experimentar y sentir. Es cierto que la solidaridad no vende, no genera rating. Pero, creeme, te va a ser sentir muy bien. Y ojo: ser solidario no depende de lo que tengamos, depende de la actitud. Cualquiera puede ayudar, porque no se trata de regalar lo que nos sobra, sino de entregar lo que el otro necesita. Es dar tiempo, dar amor. Es no mirar para otro lado. Te lo dice un amigo. 

Osde
Osde