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De Puño y Letra por Lape: Ser motivador de tu propia vida

El protagonista de esta historia es un soñador. Se llama Roberto “Kaki” Rivas. Es un amante de los motores desde chico. Cuando tenía 3 años, su papá lo llevaba a andar en auto y lo sentaba en sus piernas, él ya agarraba el volante. A los 9 tenía su primera moto y a medida que iba pasando el tiempo iba cambiándola por otras más nuevas. Amaba los motores, el automovilismo y su sueño era competir. 

 

Lo logró. A los 24 años, en 1998, Kaki ya era campeón de TC Pista. El año entrante ya iba a competir en otra categoría de turismo carretera. Faltaba una semana para terminar la temporada y le pasó lo impensado: fue al banco y cuando estaba entrando se desató un tiroteo entre delincuentes y la Policía. Quince esquirlas de bala terminaron impactando en su cabeza. Fue de hospital en hospital y nadie sabía si podía terminar con vida.  

 

Los médicos hicieron lo imposible. Algunos pensaban que podía quejar cuadripléjico. Al final terminó ciego. Se convirtió en no vidente. Aquel hombre, acostumbrado a la velocidad, ya no iba a poder manejar más.  

 

Kaki sufrió mucho. La pasó muy mal. Aprendió a manejarse como no vidente, a leer Braille y a caminar con bastón. Tardó 12 años en recuperar su vida y al final volvió a subirse a un auto de carrera acompañando a un piloto de competición.  

 

Un día, el protagonista de esta historia dijo: "Algo tengo que hacer con mi vida”. Y empezó a jugar al tenis para ciegos. Y, siendo un ejemplo de la lucha y un motivador nato de su propia vida, también terminó compitiendo. Fue a España el año pasado, representó a la Argentina en el campeonato mundial de tenis para ciegos y terminó en el quinto lugar. El sueño no terminó ahí: piensa seguir compitiendo. Tiene grandes desafíos por delante. 

 

La historia de Kaki es la de un joven con un tremendo futuro truncado por la delincuencia. Sus ojos dejaron de ver; pero él siguió viendo con su corazón, con su alma. Es un ejemplo de alguien que nunca bajó los brazos y siempre puso la mejor cara. Él sabe que no va a volver a ver, pero sí que puede iluminar el camino de otros: Roberto Rivas está dando charlas motivacionales a personas que ven, pero que a lo mejor no pueden mirar. Él les marca el camino, un camino que quedó trunco en el automovilismo, pero no en la vida. 

 

Él nos enseña que con amor, superación y deseos de cumplir sueños se puede. Solo hay que tener voluntad y seguir el instinto. Te lo quería contar para que sepamos que cualquier cosita que nos pasa no es grande comparado con lo que ha pasado él. Te lo dice un amigo. 

Osde
Osde