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De Puño y Letra por Lape: Y bueno, nos tentamos...

El viernes pasado, en Tempraneros, pasó algo que muchos seguro habrán visto. A los que no lo hicieron, les recomiendo que lo hagan. Lo pueden encontrar en mi Instagram, aunque salió hasta en los diarios… Hay algo seguro: se van a reir mucho.

Espero que puedan entendernos. Son muchas horas hablando en vivo, cansados, estresados… felices de hacer lo que nos gusta. A mí se me escapó un chiste del momento y, bueno, al profesor universitario, el doctor especialista en derecho constitucional, un periodista serio… se le escapó una carcajada. Les hablo de mi compañero Adrián Ventura, en definitiva, un ser humano. ¡Se tentó! Y nos tentamos, claro. ¡Nos tuvimos que ir al corte!

Más allá de las risas y lo que se viralizó el video (¡hasta Tinelli convocó a Ventura al Bailando!), me parece que se trata de una escena que demuestra que la buena onda que tenemos en Tempraneros es real. Que somos naturales y que somos amigos de verdad. Ese es el secreto del éxito.

A lo largo de nuestro recorrido existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Estoy convencido de que no es posible tener una vida feliz sin amigos. Me parece fundamental para nuestro desarrollo, para nuestro crecimiento como seres manos. La amistar no se impone, no se programa. La amistad está. Es cierto que el concepto de amistad se va transformando: no es el mismo el que podemos tener cuando somos adolescentes al que invocamos de adultos. Luego de mucho andar, uno entiende que con los amigos compartimos todo: los buenos y los malos momentos. Y no hace falta estar todo el tiempo juntos para entenderlo. A veces, una charla, un asado, unas vacaciones o simplemente un llamado telefónico sirven para volver a acercarse. Hacelo. Te lo dice un amigo. ¡A reirse más!