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De Puño y Letra por Lape: Días de oscuridad

Se vienen días oscuros en la Argentina. No lo digo en un sentido figurado, sino literalmente: este miércoles es el equinoccio de otoño, momento del año en que el Sol forma un eje perpendicular con el ecuador y en que la duración del día es igual a la de la noche en toda la Tierra. De ahí en adelante, los días en el hemisferio sur serán cada vez más cortos y… las noches mucho más largas.

A mí, que me levanto todos los días a las 4 de la mañana para hacer Tempraneros, me resulta fácil notarlo, porque el sol aparece cada día más tarde. Y como soy un apasionado de la luz, se me nota en el humor. No es que ande todo el día enojado, por supuesto, pero sin dudas que la oscuridad nos tiende a tirar un poco para adentro, ¿no?

A la luz le debo mucho. El Prende y Apaga, mi querido programa, nació gracias a una luz que se encendió en un edificio. Según los expertos, la luz es una radiación que se propaga en forma de ondas. Pero para mí es mucho más que eso: creo que estar iluminado es estar cargado de una energía casi religiosa. ¿O no sintieron alguna vez, al llegar de la calle y encender una luz, que algo mágico se producía? El ambiente cambia. Se vuelve otra vez un mundo conocido, familiar. Calidez, intimidad, afecto. La luz es una señal; es una esperanza. Es la que ilumina nuestro camino, nuestro destino.

Como les dije, se vienen días oscuros. Pero yo, además de ser un apasionado de la luz, también soy un optimista. Y así como después de la lluvia siempre sale el sol; sé que después de la oscuridad vendrá la luz, otra vez. Y tampoco está tan mal aprovechar el frío para quedarse en casa mirando una peli. Con la luz prendida, eso sí…

Osde
Osde