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De Puño y Letra por Lape: Chau, Lila

Hace unos días nos dejó Lila, nuestra perra. Tardé unos días en sentarme a contarles sobre ella porque el dolor de su partida todavía me golpeaba fuerte. Es que Lila no fue sólo una mascota. Lila fue, es y será siempre parte de la hermosa familia que formamos. Los cinco estuvimos juntos 12 años.

Será difícil llegar a casa y no verla; no jugar y no darle ese dulce que tanto le gustaba. No ver los partidos de Boca juntos y no dormir en nuestra cama. Ya no estará detrás de la puerta esperando recibirme a cualquier hora, después de un largo día de trabajo.

Creo que tenemos mucho que aprender de nuestras mascotas. Siempre les digo que dar y recibir amor son tan necesarios como el alimento, el agua y el oxígeno que necesitamos para vivir. Saber que alguien nos espera, que se preocupa por lo que nos pasa, que se alegra de nuestras alegrías es lo mejor que nos puede suceder. Y ellos, nuestras mascotas, nos entregan todo eso sin esperar nada a cambio.

Somos seres incompletos, necesitados de reconocimiento, de cariño, de amor. Todos necesitamos de una sonrisa, de un abrazo, de un beso, de un llamado para poder seguir. A veces, cuando todo el resto falla, son solo ellos los que nos mejoran el día moviendo la cola o acercándose en busca de una caricia.

Lila se fue en silencio, como se van los que dejan marca. La suya quedará por siempre en nuestros corazones.

Osde
Osde