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De Puño y Letra por Lape: Para toda la vida

Aunque sea un poco tarde, no quiero dejar pasar la oportunidad de decirles: ¡Feliz día del Amigo! Muchos creen que exagero llamándolos amigos a ustedes, a quienes quizás nunca conozca en persona. Pero algunos años atrás, en aquellas largas y solitarias noches frente a la cámara de TN de Noche, bastante antes de que tomara forma el Prende y Apaga, se me ocurrió empezar a llamar así a quienes me bancaban del otro lado de la pantalla.

¿Quiénes iban a estar peléandole al sueño y escuchándome dar las noticias a esa hora, tan tarde? Sí: únicamente mis amigos.

A lo largo de nuestro recorrido existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Estoy convencido de que no es posible tener una vida feliz sin amigos. Me parece fundamental para nuestro desarrollo, para nuestro crecimiento como seres manos. La amistar no se impone, no se programa. La amistad está.

Es cierto que el concepto de amistad se va transformando: no es el mismo el que podemos tener cuando somos adolescentes al que invocamos de adultos. Luego de mucho andar, uno entiende que con los amigos compartimos todo: los buenos y los malos momentos. Y no hace falta estar todo el tiempo juntos para entenderlo. A veces, una charla, un asado, unas vacaciones o simplemente un llamado telefónico sirven para volver a acercarse. Hacelo. Te lo dice un amigo.

Les dejo una foto del festejo del viernes, en Adrogué, con tres amigos que me regaló el periodismo: Rubén García, Javier Lozano y Gonzalo Aziz. ¡Son para toda la vida!

Osde
Osde