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De Puño y Letra por Lape: La lección de Ernesto Arriaga

Hace unos días, Ernesto Arriaga me mandó un video por WhatsApp. Lo subí a Instagram, porque él no tiene cuenta y yo quería que ustedes lo vieran.

Si hay algo que valoro de Ernesto, entre muchas cualidades, es que estando en el mejor momento de su carrera televisiva y radial, con reconocimiento popular en cada rincón del país, saboreando las mieles del éxito, decidió dejar todo. Se jubiló.

Todos en Tempraneros le pedíamos que se quedara. Él me dijo: “Lape, ya trabajé demasiado. Ahora, a disfrutar”. Y así lo hizo: terminó aquel día, su último día como periodista, y se despidió en medio del aplauso generalizado de una redacción entera. Estaba feliz, sonriente, como siempre. Salió por la calle Lima que tantas veces lo vio entrar, se subió a su motorhome, con María y sus mascotas, saludó con la mano y se puso a recorrer su amada Argentina para nunca más volver a la rutina agobiante de todos los días.

Ahora está viviendo en Villa La Angostura disfrutando su vida en la nieve, tal como dijo que iba a hacer.

Ernesto, en realidad, no dejó todo, sino que decidió vivir todo a pleno. Ese es el mensaje que me dejó su video. Nuestro paso por el mundo es tan breve que uno tiene que hacer lo que tiene ganas y evitar arrepentirse de lo que ni siquiera intentó. Tratemos de disfrutar cada segundo, de animarnos a perseguir nuestros objetivos. Disfrutemos, amemos, vivamos bien. No esperemos a mañana para hacerlo. Puede ser demasiado tarde. Algún día, Ernesto, tendré el valor de imitarte. Y ahí si: ¡Fiummmmm!

 

Osde
Osde