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De Puño y Letra por Lape: El corazón infinito de las mamás

Aunque ya pasaron unas horas, no me quiero olvidar de dedicarles unas palabras a todas las madres por su día. Más vale tarde que nunca, ¿no?

Voy a empezar contándoles sobre la mía. Mi mamá Elba es todo. De ella sólo recibo afecto. Fue la mujer que primero me cuidó y al día de hoy puedo decir que nunca me soltó las manos. Me acuerdo de esas mañanas caminando para hacer las compras del día… Por la calle Loria, en Lomas, pasábamos por la carnicería, la panadería, la verdulería. Íbamos de la mano; yo era muy chico. Esos recuerdos nunca se van a borrar.

Hasta el día de hoy, ya bastante grandecito, cuando caigo en cama con fiebre, necesito que venga y me ponga su mano en mi frente para calmar cualquier dolor. Ser madre, creo, es eso: cuidar incondicionalmente de los hijos, no importa la edad. Mi madre (además de ser la mejor cocinera), es el hombro que me sostiene y la que siempre está. Y por eso siempre le voy a estar agradecido.

La otra mujer de mi vida, la que me llenó de alegría para siempre siendo madre, la que le elegí hace casi 30 años es Bochi. Debo reconocer que aprendo viéndola. Silvia es y será la mamá protectora que suelta cuando tiene que soltar. Que ayuda cuando tiene que ayudar. Que deja que sus hijos aprendan de sus errores. Que enseña, acompaña, reta, abraza, se enoja, y perdona. Que ama.

Bochi muchas veces debe convivir con mis locuras mientras nuestros hijos crecen. Muchas veces cumple las dos funciones -de mamá y papá- por mi ausencia forzada y mi comodidad. Es la que pasó tantas noches sin dormir cuando Mica o Elvis llegaban tarde de alguna salida nocturna.

La que pasó noches enteras haciéndole upa a Mica que lloraba para que yo pudiera dormir, porque a las 3.45 de la madrugada me tenía que ir a la tadio. Había que trabajar para llegar a fin de mes. Es la que mientras hacía todo esto se desdoblaba ayudando a su familia en problemas. Lo sigue haciendo.

Mamá es la primera palabra que pronunciamos y la que decimos cuando estamos mal. Es la palabra salvadora. Detrás de esas cuatro letras está ese corazón infinito que solo las madres tienen. Espero que las mamás que me lean hayan tenido un hermoso día, como se lo merecen, por cuidarnos siempre y por ser como son. ¡Gracias!

Osde
Osde