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De Puño y Letra por Lape: Un golpe de nocaut al corazón

Soñaba con un buen partido. En paz. Sin agravios. Con respeto.

Soñaba que fuera el puntapié inicial para empezar a cambiar de a poco nuestra sociedad dividida. Nos merecemos un país mejor y esta era la oportunidad para mostrarlo. Que ganara el mejor. La vida vale más que una copa.

Después de caminar con Guillermo Lobo por la Boca, y por Nuñez, me sentí feliz por la recepción de los hinchas de uno y otro equipo, con respeto y folclore futbolero. Lo tomé como un soplo de madurez.

Haber estado durante la previa en la Bombonera y en el Monumental, debatiendo ideas por TN, sobre cómo deberían jugar los equipos, las formaciones, etcétera, fue un bálsamo para nosotros. Pensé de corazón que estábamos ante un único momento para ser mejores, como sociedad.

Bueno, mi siempre espíritu optimista recibió un golpe de knockout. Quedé tirado en la lona, me están contando la cuenta de protección hasta 10. De refilón veo a los espectadores, apenas puedo escuchar los gritos enfurecidos dándome fuerzas. Me levanto, estoy groggy, mareado, pero de pie.

Esa es la sensación que tengo ahora. Recibí una paliza en mi esperanza. Lo que vieron mis ojos recién operados me generó un profundo dolor en mi corazón. Otra vez repetimos la historia. Otra vez, unos pocos imberbes atacaron y de casualidad no estamos hablando de una tragedia.

Ya hablaremos de la inoperancia en los controles y del escritorio de la Conmebol. Nos estaba viendo el mundo. Otra vez dejamos la sensación de que somos un país endeble. Tendremos los mejores jugadores del mundo, pero no somos los mejores. Necesitamos dirigentes honestos. Funcionarios con capacidad para organizar al menos un espectáculo deportivo y una sociedad a la altura de las circunstancias.

Amigos, no puede ser que unos pocos nos quiten el sueño de vivir una fiesta civilizada. Mejorar para cambiarlo depende de nosotros.

Osde
Osde