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De Puño y Letra por Lape: Una amistad irrompible

A lo largo de nuestro recorrido en este planeta existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Hoy les quiero hablar de una amistad especial, la que tengo con Javier Lozano. En la foto que acompaña este posteo estamos los dos trabajando juntos durante la cobertura del G20. Es que Javi, además de ser mi amigo, es un compañero de trabajo.

Me acuerdo de mi primer día en Telenoche, hace ya 27 años,cuando me tocó debutar en el noticiero que miraba siempre. Javier Lozano era entonces el productor ejecutivo. Era, o sea, el jefe. Me dijo: “Vení Lapegüe, acompañame”; y me dio mi primera tarea de producción. Me ayudó a entender cómo era esto del noticiero y a calmar mi ansiedad. Fuimos recorriendo el camino juntos. Un día nos dijo: “Dejo la producción. Quiero ser cronista”.

Javi quería ser feliz trabajando en las coberturas, en el lugar de los acontecimientos. Dejaba el poder, pero a él eso no le importaba. Y se transformó, en mi opinión, en uno de los mejores cronistas de la televisión argentina. “Cabeza” o “Zabiola”, como cariñosamente le decimos, es una pluma brillante. Es humilde, trabajador, tranquilo, honesto, seguro, divertido, irónico, siempre correcto. Nunca pide más.

A mi amigo no le importa la fama. Es un ejemplo para mí y para todos los que están empezando a recorrer esta maravillosa carrera que es el periodismo. Especialmente en este momento donde las luces encandilan a muchos, les hacen creer que son los mejores y perder el equilibrio. Más de uno que se sube a al pony de la mediocridad debería aprender de él.

Javi es además el padrino de mi hijo Elvis. A veces no nos vemos tanto como queremos. Es la vida. Tal vez mi locura. Lo que es cierto es que nuestra amistad es irrompible. Porque la amistad no se impone, no se programa. La amistad está en las buenas y en las malas. Te lo quería contar.

Osde
Osde