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De Puño y Letra por Lape: El día sagrado

Se los digo siempre: soy una máquina de trabajar. Me levanto a las 4 de la mañana y me acuesto mucho más tarde de lo que debería. A veces, en esas horas muertas entre el canal y la radio, me tiro a dormir unos minutos en una habitación de hotel, pero nunca es suficiente.

Tampoco suelo descansar mucho los sábados: eventos, grabaciones, viajes y Lapeband me insumen bastante tiempo. En fin amigos, ustedes saben lo mucho que me cuesta parar la pelota y salir de la locura y el ritmo de la vida cotidiana.

Pese a eso, por suerte, todavía suelo mantener un día libre de actividades y preocupaciones: el domingo. Para mí, el último día de la semana es sagrado. Lo disfruto en casa, con la familia. Siempre juntos. Sin tiempos, sin apuros, sin obligaciones. Perdiendo el tiempo para ganar salud mental y de espíritu. Son días de charlas eternas, mates, risas …

Los domingos me dedico solo a disfrutar el momento. Y a medida que pasan los años me doy cuenta de que estos instantes vividos con mi mamá, Bochi y mis hijos son los que quedan eternamente.

Cada vez lo reafirmo más: la solución a eso que nos rompe la cabeza está más cerca de lo que pensamos. No está adelante, sino atrás, en nuestras raíces, en nuestros afectos.

Solemos caminar solo mirando al frente y nos olvidamos de quién tenemos al lado. Nuestra familia es la tierra firme sobre la que nos sostenemos cada día. No lo olvides. Te lo quería contar…

Osde
Osde