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De Puño y Letra por Lape: Otra tentada al aire...

Tempraneros, el Noti Trece, Atardecer… pasamos muchas horas hablando en vivo, cansados, concentrados, estresados... Creo que a veces es inevitable bajar la guardia y relajarse unos momentos.

Y si no, vean lo que nos pasó hace unos días, en el Noti Trece. Algunos ya lo habrán visto. A los que no lo hicieron, les recomiendo que lo hagan. El video de lo que les cuento lo pueden encontrar en mi Instagram y les aseguro que se van a reir mucho.

Justo volvíamos de una pausa. Ahí nos relajamos y empezamos a hacer chistes con la vida cotidiana hasta que, de pronto, mi amigo Garchi, el productor ejecutivo de noticiero, nos dice “¡Aireee!”. La primera nota era sobre un ladrón que robó desnudo. Y bueno, el resultado quedó a la vista. Silvia Martinez Cassina se rió y, ustedes saben, la risa contagia. ¡Nos tentamos y no podíamos parar!

Espero que puedan entendernos. Somos seres humanos con muchas horas al aire… felices de hacer lo que nos gusta. Más allá de las risas, me parece que se trata de una escena que demuestra que la buena onda que tenemos en el Noti Trece es real. Que somos naturales y que somos amigos de verdad. Ese es el secreto del éxito.

A lo largo de nuestro recorrido existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Estoy convencido de que no es posible tener una vida feliz sin amigos. Me parece fundamental para nuestro desarrollo, para nuestro crecimiento como seres manos. La amistar no se impone, no se programa. La amistad está. Es cierto que el concepto de amistad se va transformando: no es el mismo el que podemos tener cuando somos adolescentes al que invocamos de adultos. Luego de mucho andar, uno entiende que con los amigos compartimos todo: los buenos y los malos momentos. Y no hace falta estar todo el tiempo juntos para entenderlo. A veces, una charla, un asado, unas vacaciones o simplemente un llamado telefónico sirven para volver a acercarse. Hacelo. Te lo dice un amigo. ¡A reirse más!

Osde
Osde