A+ A A-

De Puño y Letra por Lape: Buscando el equilibrio

Dicen que los mejores médicos del mundo son seis:

1- La luz del sol

2- El descanso

3- El ejercicio

4- La dieta

5- La autoestima

6- Los afectos

 

Debo reconocer que en esta época me estoy atendiendo con pocos. Lamentablemente...

 

¿La excusa? La misma de siempre: que no tengo tiempo. Ya les hablé de esto muchas veces. El 2018 fue duro. Profesionalmente impecable, pero cansador y con poca salud en mi familia. Arranqué este año con la idea de bajar un cambio para disfrutar más de mi mujer y de mis hijos y darle un merecido alivio a mi cuerpo. Pero, de un día al otro, llegó la oportunidad de conducir el Noticiero 13, mi gran sueño; y el trabajo le volvió a ganar la pulseada al descanso.

 

Y ahora, como estoy surfeando la ola que siempre busqué a nivel laboral, no quiero bajarme de la tabla. No quiero dejar lo que logré. Ya voy a bajar un cambio, me dijo. “Empiezo mañana”, repito. Y mañana no puedo, porque me falta tiempo. El mañana nunca llega.

 

A veces me pregunto si se podría vivir la vida sin horarios, sin responsabilidades, reloj, rutina, obligaciones... durmiendo sin despertador, sin preocuparme por la vestimenta ni el que dirán.

 

Pero después me acuerdo que mucho de esto tiene que ver con mi personalidad. Soy un rutinario empedernido, más responsable de lo que debería. Soy el que nunca puede estar aburrido porque se inventa algo para hacer, un puro virginiano, ansioso, hiperactivo por demás y bicho del trabajo.

 

Estoy buscando algo de ayuda para entenderme en este momento. Quiero -y necesito- algo que va contra mi esencia. La clave, quizás, esté en el equilibrio. Te lo quería contar...

Dicen que los mejores médicos del mundo son seis:

1- La luz del sol

2- El descanso

3- El ejercicio

4- La dieta

5- La autoestima

6- Los afectos

 

Debo reconocer que en esta época me estoy atendiendo con pocos. Lamentablemente...

 

¿La excusa? La misma de siempre: que no tengo tiempo. Ya les hablé de esto muchas veces. El 2018 fue duro. Profesionalmente impecable, pero cansador y con poca salud en mi familia. Arranqué este año con la idea de bajar un cambio para disfrutar más de mi mujer y de mis hijos y darle un merecido alivio a mi cuerpo. Pero, de un día al otro, llegó la oportunidad de conducir el Noticiero 13, mi gran sueño; y el trabajo le volvió a ganar la pulseada al descanso.

 

Y ahora, como estoy surfeando la ola que siempre busqué a nivel laboral, no quiero bajarme de la tabla. No quiero dejar lo que logré. Ya voy a bajar un cambio, me dijo. “Empiezo mañana”, repito. Y mañana no puedo, porque me falta tiempo. El mañana nunca llega.

 

A veces me pregunto si se podría vivir la vida sin horarios, sin responsabilidades, reloj, rutina, obligaciones... durmiendo sin despertador, sin preocuparme por la vestimenta ni el que dirán.

 

Pero después me acuerdo que mucho de esto tiene que ver con mi personalidad. Soy un rutinario empedernido, más responsable de lo que debería. Soy el que nunca puede estar aburrido porque se inventa algo para hacer, un puro virginiano, ansioso, hiperactivo por demás y bicho del trabajo.

 

Estoy buscando algo de ayuda para entenderme en este momento. Quiero -y necesito- algo que va contra mi esencia. La clave, quizás, esté en el equilibrio. Te lo quería contar...

Osde
Osde