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De Puño y Letra por Lape: El mejor ejemplo

El Día del Padre suele ser para mí un día especial, con emociones encontradas. Siempre está la alegría de festejar junto a mi mujer y a mis hijos, pero también la tristeza de extrañar al mío, que me dejó físicamente hace unos años.

A pesar del disfrute que me genera pasar el día del padre con Mica y Elvis, siempre me cuesta estar totalmente alegre. Es que no puedo evitar acordarme de Roberto, mi papá. Es muy difícil para mi admitir que ya no está. Aún lo sigo esperando por las tardes y cada domingo al mediodía, con el diario listo para leerlo juntos.

Mi papá fue, es y siempre será mi amigo, mi consejero, mi ejemplo de honestidad y de solidaridad. Siento un tremendo orgullo por él. Vivió una batalla contra una larga enfermedad, en silencio y con entereza. Si soy divertido es porque tengo a quien salir. Si soy un enamorado de la familia es porque así me lo enseñó él. Aún tengo mucho que aprender de su ejemplo.

Mi viejo no necesitó explicarme las cosas para que pudiera aprender. Él me enseñó haciendo. Era un tipo responsable al máximo con sus obligaciones, una persona amante de su país. Y por sobre todas las cosas un ser humano solidario que siempre le daba una mano al que más lo necesitaba.

Este año, además, se sumó la partida de Sergio Gendler, un amigo de 25 años y también un gran padre. Él también era un ejemplo en muchas cosas. Estuvo enfermo, pero nadie lo sabía. Se bancó el dolor solo, con una valentía que no todos tienen. Nunca pidió ayuda y siempre estuvo para ayudar. Nunca perdió el humor.

A Sergio, por suerte, pude disfrutarlo los últimos años en la radio, cada tarde. Poca gente conocí tan generosa como él. Y eso que lo golpearon, lo maltrataron y lo olvidaron. Por los buenos salen siempre.

Ayer los extrañé a los dos más que nunca. A ustedes, amigos, aunque el Día del Padre haya pasado, les aconsejo que disfruten a los suyos, hoy y siempre. Y los que son papás, enséñenles a sus hijos con el ejemplo. Se los dice un amigo.

Osde
Osde