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De Puño y Letra por Lape: Pasos cortos pero seguros

De lunes a viernes, mi alarma suena a las 4.30 de la mañana. Aunque llevo un par de años haciendo Tempraneros, les aseguro que nunca me termino de acostumbrar a levantarme a esa hora. Mucho menos en esta época.

En invierno, los días son más cortos y las noches mucho más largas. Y a mí, que soy un apasionado de la luz, eso me afecta. No es que ande todo el día de mal humor, por supuesto, pero sin dudas que la oscuridad y el frío nos tienden a tirar un poco para adentro, ¿no?

Yo, además, le debo mucho a la luz. El Prende y Apaga, mi querido programa, nació gracias a una luz que se encendió en un edificio. Creo que estar iluminado es estar cargado de una energía casi religiosa. ¿O no sintieron alguna vez, al llegar de la calle y encender una luz, que algo mágico se producía? El ambiente cambia. Se vuelve otra vez un mundo conocido, familiar. Calidez, intimidad, afecto. La luz es una señal; es una esperanza. Es la que ilumina nuestro camino, nuestro destino.

El 21 de junio, que marca en el calendario el inicio de la estación más fría del año, fue el día más oscuro del año. Pero yo, además de ser un apasionado de la luz, también soy un optimista. Y sé que a partir de esa fecha los días empezaron, muy de a poco, a ser más largos.

Me gusta pensar que lo mismo ocurre en la vida. A veces sentimos que estamos en un lugar oscuro y que no avanzamos hacia nuestros objetivos. Pero los buenos cambios también suelen ser lentos. Demos pasos cortos, pero seguros. Si vas en la dirección correcta, tarde o temprano vas a llegar. A lo único que tenemos que temerle es a a permanecer inmóviles, a quedarnos quietos. A no intentarlo. Sepamos que en la oscuridad solo podemos ver las estrellas. ¡Los quiero!

Osde
Osde