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De Puño y Letra por Lape: Bajando un cambio

Nos pasamos el tiempo apurados, corriendo. La vida es lenta, pero nosotros vamos rápido. Comemos rápido, hablamos rápido, nos dormimos rápido porque al otro día hay que despertarse rápido para llegar rápido al trabajo. Y cuando se termina el horario laboral, nos vamos rápido para casa. ¿Para qué?

Cuando uno va rápido se pierde de ver muchas cosas. Momentos con la familia, los amigos, de disfrute. A mi edad, encontrar el equilibrio no es fácil. Me gustaría bajar un cambio, pero no sé cómo hacerlo. Así soy. Siempre lo fui.

Aunque me ayude mucho refugiarme en mi familia, en la música, en la intimidad y los pequeños momentos de placer (mis cables a tierra), no tengo la receta justa. Quizás esa receta no exista, porque nadie tiene todas las respuestas ni la fórmula justa para encontrar el equilibrio.

El otro día le dije a Bochi que necesitaba que el día tuviese más horas, algo que siempre pienso. Ella, sabia, me respondió: “Tenés que hacer menos cosas y el día te va a alcanzar”. Me dejó pensando.

Mientras tanto espero un llamado, una oportunidad, un abrazo, una palabra de aliento, de cariño. Un alivio para bajar un cambio (sólo uno) y luego para acelerar más rápido. Quizás de eso se trate la vida: de caminar tratando de encontrar un equilibrio y la solución a nuestros demonios internos, pero siempre mirando hacia adelante. ¿Quién anima a bajar un cambio conmigo?

Osde
Osde