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De Puño y Letra por Lape: Dejar volar la creatividad

Les quiero contar una de mis historias favoritas de Elvis Presley, mi mayor referente musical. No es ningún secreto que soy fanático de su música, pero lo que más valoro de este breve relato es el mensaje que nos deja, una idea muy similar a la que humildemente intento cultivar desde mi lugar.

Cuando un Elvis adolescente -y todavía desconocido- se acercó a una pequeña discográfica de su Memphis natal a grabar un tema que había compuesto para su mamá, la secretaria del dueño del lugar le preguntó: “¿Y vos a quién imitás?” Elvis, que estaba sentado en una sillita contra la pared, esperando su turno para probar suerte y lograr pegar el salto a la fama, le respondió tímidamente: “Yo no imito a nadie”.

Creo que la anécdota resume muy bien una de las mayores virtudes que se pueden tener: la autenticidad. A Elvis, el tiempo le dio razón: él era creativo y no necesitaba imitar a nadie para tener éxito.

La creatividad es como un haz de luz que puede iluminar ese oscuro rinconcito que tal vez tengamos abandonado. Hay creatividad en la cocina, en las salidas y paseos, en el trabajo, en el trato afectivo, en la amistad, el espectáculo, em las noticias, en la búsqueda de soluciones en incluso en la definición de los problemas. Lo importante es animarse a crear partiendo de creer que se puede.

Quiero que pierdas el miedo a equivocarte. Al fracaso. A perder. El que no intenta no gana. El que no provoca cambios no consigue cambios. ¡Cada día tenés la oportunidad de ser vos mismo en cada cosa que encarás, por más pequeña que esta sea!

Osde
Osde