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De Puño y Letra por Lape: Cuando Lape conoció a Bochi

Una día como hoy pero hace 30 años, Bochi le dijo al papá de una amiga que esa noche iba a conocer al amor de su vida.

Tenía 20 años y la misma seguridad que ahora.

Esa noche, sin saber que estaba a punto de conocer a la mujer de mi vida, yo esperaba haciendo fila para entrar a Scrum, un boliche de moda en Adrogué. Hacía frío. Y llegó ella, tan fresca. No hizo cola. Saludó a los tarjeteros y a los patovicas del lugar y pasó como si nada.

Yo le dije de lejos: “Señorita, puede hacer la fila…”. Nunca voy a olvidar su mirada de ojos negros. Era penetrante, intrigante.

Desde ese momento que nos miramos por primera vez, no dejamos de vernos nunca más y comenzamos a recorrer juntos el sinuoso camino de la vida. Armamos una hermosa familia.

Bochi es una mujer a la que nada le ha sido fácil. Ella, a pesar de los contratiempos, siempre sigue empujando adelante, con actitud.

Soy un tipo cariñoso. Siempre digo que dar y recibir amor son tan necesarios como el alimento, el agua y el oxígeno que necesitamos para vivir. Saber que alguien nos espera, que se preocupa por lo que nos pasa, que se alegra de nuestras alegrías es lo mejor que nos puede suceder. Y los integrantes de nuestra familia, los que están siempre, también necesitan ese afecto.

Somos seres incompletos, necesitados de los demás, del reconocimiento, del cariño, del amor. Todos necesitamos de una sonrisa, de un abrazo, de un beso, de un llamado para poder seguir. Se los dice un amigo: disfruten de cada momento con sus seres queridos.

A veces me preguntan cómo hago yo para despertarme con una sonrisa cada día, tan temprano... Y mi respuesta es porque la veo a ella. Bochi es mi motor, mi equilibrio necesario. No es nada fácil vivir conmigo. Es muy fácil vivir con ella.

Osde
Osde