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De Puño y Letra por Lape: Momentos para bajar un cambio

Hay veces que no puedo con mi genio. Trabajo y me exijo demasiado. Lo sé. Tengo que parar, bajar un cambio, entender que ya cumplí mis mayores metas, que los años pasan y ahora puedo dedicarle más tiempo a mi familia, a mis amigos, a la música, al deporte… Me lo dicen todos, pero me cuesta tanto…

 

En un punto, creo que se trata de encontrar un equilibrio. Y si bien sé que debería parar un poco la pelota, por dentro siempre sé que tengo algunas horas libres los fines de semana para desconectarme y tender mis cables a tierra.

 

Estar en mi casa tomando mate descalzo, leyendo el diario o limpiando la pileta me permite conectarme conmigo mismo y me da felicidad, un placer difícil de explicar. Por más sencillas que sean esas actividades, me protegen frente a la agitación cotidiana que suele atraparnos y en la que solemos caer presos.

 

A veces miro el agua de la pileta y me olvido de todo y de todos. Es como cuando estoy arriba del escenario: me transporto a otra dimensión. Es mágico, como una regresión necesaria a mi infancia, cuando era normal jugar descalzo con una manguera y mojarme los pies. 

 

Se los digo siempre, pero lo tengo más claro que nunca: si no fuera porque me hago un tiempo para disfrutar de esas pequeñas escenas cotidianas, todo se me haría cuesta arriba. Por eso te recomiendo que, si aún no tenés alguno, busques el momento para tender tu propio cable a tierra. Está bueno parar unos minutos, relajarse, mirar hacia atrás, ver el camino recorrido y seguir avanzando. Después me contás.

Osde
Osde