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De Puño y Letra por Lape: Una oportunidad de estar juntos

Enero… el primer mes del año. La esperada tranquilidad después del caos de diciembre en la Ciudad, que nos vuelve locos a todos y nunca parece terminar. Para muchos, el momento ideal para descansar y tomarse unas merecidas vacaciones.

La mayoría, como siempre, se estará yendo a la Costa Atlántica. Otros, más aventureros, se habrán inclinado por los paisajes de la Patagonia, el Norte o las Cataratas del Iguazú. Y, aunque el dólar haya quedado muy alto para la mayoría, los que pasan por una situación económica más holgada ya tendrán listos sus pasaportes para irse al exterior.

Yo me voy siempre que puedo y se los muestro en las redes con transparencia: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota. No sólo para darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos.

Mi familia, como todas, tiene virtudes y defectos. Pero los momentos vividos en las vacaciones son un tesoro. Las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir. Pensando, soñando, charlando y conociendo, juntos.

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Podemos hacerlo en cualquier lado, al menos por un rato. Aprovechen este enero para disfrutar de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo. 

Enero… el primer mes del año. La esperada tranquilidad después del caos de diciembre en la Ciudad, que nos vuelve locos a todos y nunca parece terminar. Para muchos, el momento ideal para descansar y tomarse unas merecidas vacaciones.

La mayoría, como siempre, se estará yendo a la Costa Atlántica. Otros, más aventureros, se habrán inclinado por los paisajes de la Patagonia, el Norte o las Cataratas del Iguazú. Y, aunque el dólar haya quedado muy alto para la mayoría, los que pasan por una situación económica más holgada ya tendrán listos sus pasaportes para irse al exterior.

 

Yo me voy siempre que puedo y se los muestro en las redes con transparencia: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota. No sólo para darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos.

 

Mi familia, como todas, tiene virtudes y defectos. Pero los momentos vividos en las vacaciones son un tesoro. Las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir. Pensando, soñando, charlando y conociendo, juntos.

 

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Podemos hacerlo en cualquier lado, al menos por un rato. Aprovechen este enero para disfrutar de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo.

 

Osde
Osde