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De Puño y Letra por Lape: Disfrutar cada momento

La semana pasada fue San Valentín, el día de los enamorados. Con Bochi decidimos festejarlo en casa, con un picnic al aire libre, bien casero. Sin los chicos. En silencio, sin apuro, escuchándonos, mirándonos. Comimos unas hamburguesas, contemplamos el cielo e intentamos encontrar una nueva estrella. Y soñamos, siempre soñamos.

 

Unas horas después festejamos los 85 años de Elba, mi mamá. Fuimos a su casa, la de mis padres. Y me acordé cómo hace 30 años, con unos nervios tremendos, en ese mismo lugar, les presentaba a Bochi como mi novia. Me acuerdo de ese día como si fuera hoy. Por primera vez nos sentábamos juntos en esa mesa en la que todavía hoy seguimos compartiendo momentos juntos.

 

Veo las fotos y pienso, ¿cómo pasó tan rápido la vida? Me da bronca, lo admito. Voy aún más atrás y me acuerdo cuando íbamos a la carnicería del barrio y mi mamá me llevaba de la mano. Yo tenía unos 7 años y Raúl, el carnicero, me regalaba unos caramelos. Cómo extraño esos momentos... 

 

Ahora veo esas mismas manos golpeadas por el tiempo pero con la misma ternura. Últimamente vengo medio sensible. Será que soy yo el que se está poniendo poniendo viejo…

 

Soy un agradecido de la vida y de mis padres. Ellos me enseñaron todas las cosas importantes de la vida: me dejaron hacer, decidir, valorar la amistad, ser feliz con lo que tengo y sonreír. Mi viejo ya no está. Y sin embargo, aún sigo necesitando que mi mamá me siga llevando de la mano.

 

La vida avanza irremediablemente y cada vez tenemos menos tiempo. Disfrutemos cada momento de nuestros seres queridos. Se los dice un amigo.

Osde
Osde