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Nunca bajes los brazos Destacado

Siempre digo que la vida me deja enseñanzas con las historias que cuento en mi trabajo. Hace un par de semanas grabé un video de menos de cinco minutos para la página de Facebook de La 100. Decidí contar la historia de Marcelo, un remisero con el que viajé durante ocho años desde el canal a mi casa al terminar TN de Noche. Es que la de Marcelo es una historia de superación, de mirar la vida con optimismo a pesar de los contratiempos. Es una de esas que te dan aliento a seguir cuando todo parece oscuro.

Cuando lo conocí, Marcelo nos traía los diarios al canal. Era muy joven y muy humilde. Al tiempo empezó a trabajar como remisero, igual que su papá. Pero él ya tenía muy claro su objetivo: quería ser piloto de avión. Pese a tener todas en contra (ni su familia le tenía fe), se puso en campaña para lograrlo. Con los pocos pesos que ganaba manejando, Marcelo se pagaba cursos para aprender inglés, algo fundamental para estar en el aire. Estudió meteorología, porque sabía que era importante. Empezó las prácticas para ser instructor de vuelo y hasta consiguió un trabajo de medio tiempo en el aeropuerto de San Fernando para controlar a los pájaros que se meten en la pista. En vez de escuchar música, en el remis ponía grabaciones de aviones. No se quería perder ningún detalle.

Su insistencia me conmovió y decidí darle una mano: le llevé su currículum a un contacto que tenía en Aerolíneas Argentinas. Le tomaron una prueba y lo rebotaron, pero dejó una muy buena imagen. Insistió y se hizo controlador de vuelo. Con el tiempo dejó de manejar el remis y le perdí el rastro. Hasta que el año pasado, sentado en un vuelo que tomé de Buenos Aires a Nueva York, el piloto se anunció y dio su nombre. Y sí, era Marcelo, mi chofer.

Desde que fue publicado en el Facebook de La 100, hace dos semanas, el video con la historia de Marcelo ya suma más de 2 millones de reproducciones. Todavía me sigo sorprendiendo y emocionando por la gente que me escribe, conmovida, para agradecerme por haberla contado. Lo único que tengo para decirles, amigos, es que no bajen los brazos. Napoleón Bonaparte decía que “la victoria pertenece al más perseverante”. Y así lo creo. Nunca dejen de perseguir sus sueños.

Si viviste o conocés a alguien con una historia como la de Marcelo, te invito a que me mandes un mail a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y me la cuentes.

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