De puño y letra por Lape: la receta del éxito Destacado

Siempre les cuento lo mucho que me cuesta encontrar tiempo. El día no me alcanza, me cuestiono, sobre todo cuando se pasa la hora justa para hacer o decir algo. Pero hay cosas que valen la pena decir incluso cuando el momento ya pasó. Y por eso hoy me gustaría decirles algo sobre del Día del Trabajador. Si hablamos de frases cliché hay muchas que se pueden enumerar. Y hay una que justamente viene al caso: “El trabajo dignifica”.

En mi caso particular, todos los días me levanto con ganas de ir a trabajar. Créanme que arranco muy temprano y que muchas veces cuesta, pero me considero un afortunado. Lamentablemente sé también que, muchas veces, las desigualdades, la falta de oportunidades o esa cuota de suerte que nunca parece llegar pueden hacer que el camino se haga más cuesta arriba y que uno tenga ganas de bajar los brazos. Es en ese momento en que hay que insistir con más ganas, con más esfuerzo y con más dedicación para lograr los sueños. Se los digo yo, que nunca tuve nada servido. Y sino se lo pueden preguntar a Marcelo, mi remisero. ¿Se acuerdan de su historia?

Es por eso que me gustaría rearmar la frase: si bien está claro que el trabajo dignifica, también lo hace el esfuerzo. Para triunfar en el trabajo, como en la vida, lo importante no es llegar primero. Para triunfar simplemente hay que llegar. Y para llegar hay que seguir adelante, sin flaquear, soportando y a la vez superando las interrupciones y cortocircuitos. Cuantas veces haga falta. Así de fácil, así de difícil. Te lo dice un amigo.

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