De puño y letra por Lape: El valor de compartir Destacado

Tantos años en el periodismo han provocado que muchas cosas que dejen de sorprenderme. Imaginen la cantidad de noticias que pude haber contado en mis casi 30 años de carrera. Semejante flujo de información, bastantes veces negativa, a la larga (y guste o no), te va anestesiando. Pero aunque parezca mentira, hay algunas historias que todavía me siguen movilizando, que me emocionan y que me contagian a ser mejor persona: las historias de solidaridad.

La solidaridad es el valor humano que se pone de manifiesto cuando alguien, que conocemos o no, necesita de nuestra ayuda. Aunque parezca paradójico, soy un firme creyente de que los gestos solidarios también ayudan al que ayuda, por todo lo que le permiten experimentar y sentir. Lo comprobé en carne propia y lo pude ver en innumerables ocasiones. Estoy convencido de que el argentino es solidario: a pesar de que a veces veamos en el prójimo ese egoísmo que afea, sé que dentro de ellos anida un espíritu sano, que tienen guardado algún tesoro oculto que sale a flote por algún disparador externo. Y eso se ve cada vez que una tragedia afecta a nuestro país.

Es cierto que la solidaridad no vende, no genera rating. Pero, creeme, te va a ser sentir muy bien. Y ojo: ser solidario no depende de lo que tengamos, depende de la actitud. No hay que ser un potentado para ayudar. Dar no es regalar lo que nos sobra, sino entregar lo que el otro necesita. Es dar tiempo, dar amor. Es no mirar para otro lado.

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