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De Puño y Letra por Lape: Dejar volar la creatividad

Les quiero contar una de mis historias favoritas de Elvis Presley, mi mayor referente musical. No es ningún secreto que soy fanático de su música, pero lo que más valoro de este breve relato es el mensaje que nos deja, una idea muy similar a la que humildemente intento cultivar desde mi lugar.

Cuando un Elvis adolescente -y todavía desconocido- se acercó a una pequeña discográfica de su Memphis natal a grabar un tema que había compuesto para su mamá, la secretaria del dueño del lugar le preguntó: “¿Y vos a quién imitás?” Elvis, que estaba sentado en una sillita contra la pared, esperando su turno para probar suerte y lograr pegar el salto a la fama, le respondió tímidamente: “Yo no imito a nadie”.

Creo que la anécdota resume muy bien una de las mayores virtudes que se pueden tener: la autenticidad. A Elvis, el tiempo le dio razón: él era creativo y no necesitaba imitar a nadie para tener éxito.

La creatividad es como un haz de luz que puede iluminar ese oscuro rinconcito que tal vez tengamos abandonado. Hay creatividad en la cocina, en las salidas y paseos, en el trabajo, en el trato afectivo, en la amistad, el espectáculo, em las noticias, en la búsqueda de soluciones en incluso en la definición de los problemas. Lo importante es animarse a crear partiendo de creer que se puede.

Quiero que pierdas el miedo a equivocarte. Al fracaso. A perder. El que no intenta no gana. El que no provoca cambios no consigue cambios. ¡Cada día tenés la oportunidad de ser vos mismo en cada cosa que encarás, por más pequeña que esta sea!

De Puño y Letra por Lape: La transparencia como estilo de vida

Si hay algo que nunca me perdonaría es ser falso. Ser auténtico y transparente es lo que me ayudó a encontrar mi estilo, ese que algunos llaman “desacartonado” o “desestructurado”. Me impresiona que mucha gente que no me conoce me diga que siente que soy su amigo. Creo eso solo se puede sentir cuando uno se brinda tal cual es.

Siempre he creído que la clave del éxito está en que uno tiene que ser igual delante de una cámara, el micrófono de la radio, en la calle, en el gym o en casa. No sos distinto, ni más ni menos que nadie, por ser conocido. Sos el mismo, con tus alegrías y tristezas.

Así como me ven soy en la tele, en la radio y en la vida. También con mi banda. Si no me creen, los invito que pasen por mi Instagram y vean una de las últimas publicaciones. El show de Lapeband en Quilmes ya había terminado. Las luces del bar estaban apagadas. Los espectadores, yéndose. Yo, todavía lleno de adrenalina, seguía enchufado. Y me puse a bailar. Mis amigos se empezaron a reir y me grabaron. No me importó. Cuando la música entra en tus venas te transporta a lugares inimaginables… Fue un momento irrepetible.

Unas horas después tenía que volver a ponerme un traje para volver a la rutina. Pero esa imagen breve, solitaria y única quedó retratada para siempre. Así soy y así me gusta que vean, porque la buena onda se transmite y contagia. ¡Te lo quería contar!

De Puño y Letra por Lape: Pasos cortos pero seguros

De lunes a viernes, mi alarma suena a las 4.30 de la mañana. Aunque llevo un par de años haciendo Tempraneros, les aseguro que nunca me termino de acostumbrar a levantarme a esa hora. Mucho menos en esta época.

En invierno, los días son más cortos y las noches mucho más largas. Y a mí, que soy un apasionado de la luz, eso me afecta. No es que ande todo el día de mal humor, por supuesto, pero sin dudas que la oscuridad y el frío nos tienden a tirar un poco para adentro, ¿no?

Yo, además, le debo mucho a la luz. El Prende y Apaga, mi querido programa, nació gracias a una luz que se encendió en un edificio. Creo que estar iluminado es estar cargado de una energía casi religiosa. ¿O no sintieron alguna vez, al llegar de la calle y encender una luz, que algo mágico se producía? El ambiente cambia. Se vuelve otra vez un mundo conocido, familiar. Calidez, intimidad, afecto. La luz es una señal; es una esperanza. Es la que ilumina nuestro camino, nuestro destino.

El 21 de junio, que marca en el calendario el inicio de la estación más fría del año, fue el día más oscuro del año. Pero yo, además de ser un apasionado de la luz, también soy un optimista. Y sé que a partir de esa fecha los días empezaron, muy de a poco, a ser más largos.

Me gusta pensar que lo mismo ocurre en la vida. A veces sentimos que estamos en un lugar oscuro y que no avanzamos hacia nuestros objetivos. Pero los buenos cambios también suelen ser lentos. Demos pasos cortos, pero seguros. Si vas en la dirección correcta, tarde o temprano vas a llegar. A lo único que tenemos que temerle es a a permanecer inmóviles, a quedarnos quietos. A no intentarlo. Sepamos que en la oscuridad solo podemos ver las estrellas. ¡Los quiero!

De Puño y Letra por Lape: Bajando un cambio

Nos pasamos el tiempo apurados, corriendo. La vida es lenta, pero nosotros vamos rápido. Comemos rápido, hablamos rápido, nos dormimos rápido porque al otro día hay que despertarse rápido para llegar rápido al trabajo. Y cuando se termina el horario laboral, nos vamos rápido para casa. ¿Para qué?

Cuando uno va rápido se pierde de ver muchas cosas. Momentos con la familia, los amigos, de disfrute. A mi edad, encontrar el equilibrio no es fácil. Me gustaría bajar un cambio, pero no sé cómo hacerlo. Así soy. Siempre lo fui.

Aunque me ayude mucho refugiarme en mi familia, en la música, en la intimidad y los pequeños momentos de placer (mis cables a tierra), no tengo la receta justa. Quizás esa receta no exista, porque nadie tiene todas las respuestas ni la fórmula justa para encontrar el equilibrio.

El otro día le dije a Bochi que necesitaba que el día tuviese más horas, algo que siempre pienso. Ella, sabia, me respondió: “Tenés que hacer menos cosas y el día te va a alcanzar”. Me dejó pensando.

Mientras tanto espero un llamado, una oportunidad, un abrazo, una palabra de aliento, de cariño. Un alivio para bajar un cambio (sólo uno) y luego para acelerar más rápido. Quizás de eso se trate la vida: de caminar tratando de encontrar un equilibrio y la solución a nuestros demonios internos, pero siempre mirando hacia adelante. ¿Quién anima a bajar un cambio conmigo?

De Puño y Letra por Lape: Un amistad a prueba de todo

A lo largo de nuestro recorrido en este planeta existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Hoy les quiero presentar a un amigo de toda la vida. Se llama Guillermo Ressi, pero todos le dicen Chino. Estamos juntos desde los 12 años. Compartimos todo: colegio, viajes de adolescentes, las primeras salidas nocturnas, el gimnasio, trotes por la tarde en nuestro barrio, náutica, playa, vacaciones en Mardel y Mar de Ajó, tardes en el río… hasta llegamos a criar peces juntos.

El Chino es el hermano que elegí para la vida. El padrino de Mica. Y yo el padrino de Mili, la suya. Ambos testigos de nuestros casamientos.

Hace un tiempo hablamos y le dije que me tomaba una semana de vacaciones. Sin dudarlo, me dijo: “Me voy”. Y nos fuimos juntos, nomás, con Bochi y Cristina, su esposa y nuestra amiga de toda la vida.

Fueron días de disfrute en la playa, haciendo las mismas payasadas de toda la vida. Él no tiene Instagram ni pertenece a ningún grupo de WhatsApp. Vive su vida como todos y, a su manera, les aseguro que la disfruta mucho más. Me gustaría aprender de él.

Tal vez no nos vemos mucho por las distancias y debo reconocer por mi culpa laboral. Pero el Chino (Guillermo Ressi) siempre está.

A veces no nos vemos tanto como queremos. Es la vida. Las distancias no ayudan y mi locura por el trabajo tampoco. Pero el Chino siempre está. Porque la amistad no se impone, no se programa. La amistad está en las buenas y en las malas. Te lo quería contar.

Osde
Osde