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De Puño y Letra por Lape: Bajando un cambio

Nos pasamos el tiempo apurados, corriendo. La vida es lenta, pero nosotros vamos rápido. Comemos rápido, hablamos rápido, nos dormimos rápido porque al otro día hay que despertarse rápido para llegar rápido al trabajo. Y cuando se termina el horario laboral, nos vamos rápido para casa. ¿Para qué?

Cuando uno va rápido se pierde de ver muchas cosas. Momentos con la familia, los amigos, de disfrute. A mi edad, encontrar el equilibrio no es fácil. Me gustaría bajar un cambio, pero no sé cómo hacerlo. Así soy. Siempre lo fui.

Aunque me ayude mucho refugiarme en mi familia, en la música, en la intimidad y los pequeños momentos de placer (mis cables a tierra), no tengo la receta justa. Quizás esa receta no exista, porque nadie tiene todas las respuestas ni la fórmula justa para encontrar el equilibrio.

El otro día le dije a Bochi que necesitaba que el día tuviese más horas, algo que siempre pienso. Ella, sabia, me respondió: “Tenés que hacer menos cosas y el día te va a alcanzar”. Me dejó pensando.

Mientras tanto espero un llamado, una oportunidad, un abrazo, una palabra de aliento, de cariño. Un alivio para bajar un cambio (sólo uno) y luego para acelerar más rápido. Quizás de eso se trate la vida: de caminar tratando de encontrar un equilibrio y la solución a nuestros demonios internos, pero siempre mirando hacia adelante. ¿Quién anima a bajar un cambio conmigo?

De Puño y Letra por Lape: Pasos cortos pero seguros

De lunes a viernes, mi alarma suena a las 4.30 de la mañana. Aunque llevo un par de años haciendo Tempraneros, les aseguro que nunca me termino de acostumbrar a levantarme a esa hora. Mucho menos en esta época.

En invierno, los días son más cortos y las noches mucho más largas. Y a mí, que soy un apasionado de la luz, eso me afecta. No es que ande todo el día de mal humor, por supuesto, pero sin dudas que la oscuridad y el frío nos tienden a tirar un poco para adentro, ¿no?

Yo, además, le debo mucho a la luz. El Prende y Apaga, mi querido programa, nació gracias a una luz que se encendió en un edificio. Creo que estar iluminado es estar cargado de una energía casi religiosa. ¿O no sintieron alguna vez, al llegar de la calle y encender una luz, que algo mágico se producía? El ambiente cambia. Se vuelve otra vez un mundo conocido, familiar. Calidez, intimidad, afecto. La luz es una señal; es una esperanza. Es la que ilumina nuestro camino, nuestro destino.

El 21 de junio, que marca en el calendario el inicio de la estación más fría del año, fue el día más oscuro del año. Pero yo, además de ser un apasionado de la luz, también soy un optimista. Y sé que a partir de esa fecha los días empezaron, muy de a poco, a ser más largos.

Me gusta pensar que lo mismo ocurre en la vida. A veces sentimos que estamos en un lugar oscuro y que no avanzamos hacia nuestros objetivos. Pero los buenos cambios también suelen ser lentos. Demos pasos cortos, pero seguros. Si vas en la dirección correcta, tarde o temprano vas a llegar. A lo único que tenemos que temerle es a a permanecer inmóviles, a quedarnos quietos. A no intentarlo. Sepamos que en la oscuridad solo podemos ver las estrellas. ¡Los quiero!

De Puño y Letra por Lape: Lecciones frente al mar

Muchos ya se habrán dado cuenta. A los que no, se los cuento: empecé mis vacaciones. Ustedes saben que me voy siempre que tengo una oportunidad y se los muestro en las redes sociales con total transparencia, porque me gusta compartir mis alegrías con ustedes y sé que muchos realmente lo aprecian.

Más allá de lo lindo de conocer nuevos destinos y disfrutar con los afectos (vine con Bochi y una pareja amiga), la verdad es que me hice una escapada porque necesitaba bajar un cambio. El cuerpo me lo pedía a gritos después de meses muy duros a nivel trabajo y a nivel personal.

En la foto que ilustra este este texto, que también está en Instagram, parezco relajado. La realidad es que me la saqué apenas había llegado a Cancún y mi cabeza todavía estaba metida en ese vendaval que es la locura cotidiana. El sol y la calma demoran en salir.

Sentado en la escalinata que da a la playa, miro el mar. Y aprendo de él. El mar no tiene límites. Es todo lo contrario a nuestra vida. Ya sea por mandato o por decisión personal, nosotros vivimos limitados. Me parece que eso no está bueno.

Siempre les digo que las vacaciones son el momento justo para conectarse con nuestros afectos, pero también para hacerlo con nosotros mismos. Vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota y ver dónde estamos parados. Yo sigo pensando, pero mientras tanto, se los quería contar…

De Puño y Letra por Lape: Un amistad a prueba de todo

A lo largo de nuestro recorrido en este planeta existen seres por fuera de la familia que pasan a ser parte fundamental de nuestra vida. Seres que elegimos, por afinidad, por afecto. Los que nos ayudan a consolidar nuestras raíces y nos alimentan. Con ellos no hay secretos ni excusas, ellos son los que me entienden. Un amigo no te envidia, un amigo comprende. Un amigo disfruta con tus éxitos. Un amigo no te abandona en tu fracaso. Un amigo es aquella persona que sabe todo de vos y te quiere tal cual sos, sin pedirte nada a cambio.

Hoy les quiero presentar a un amigo de toda la vida. Se llama Guillermo Ressi, pero todos le dicen Chino. Estamos juntos desde los 12 años. Compartimos todo: colegio, viajes de adolescentes, las primeras salidas nocturnas, el gimnasio, trotes por la tarde en nuestro barrio, náutica, playa, vacaciones en Mardel y Mar de Ajó, tardes en el río… hasta llegamos a criar peces juntos.

El Chino es el hermano que elegí para la vida. El padrino de Mica. Y yo el padrino de Mili, la suya. Ambos testigos de nuestros casamientos.

Hace un tiempo hablamos y le dije que me tomaba una semana de vacaciones. Sin dudarlo, me dijo: “Me voy”. Y nos fuimos juntos, nomás, con Bochi y Cristina, su esposa y nuestra amiga de toda la vida.

Fueron días de disfrute en la playa, haciendo las mismas payasadas de toda la vida. Él no tiene Instagram ni pertenece a ningún grupo de WhatsApp. Vive su vida como todos y, a su manera, les aseguro que la disfruta mucho más. Me gustaría aprender de él.

Tal vez no nos vemos mucho por las distancias y debo reconocer por mi culpa laboral. Pero el Chino (Guillermo Ressi) siempre está.

A veces no nos vemos tanto como queremos. Es la vida. Las distancias no ayudan y mi locura por el trabajo tampoco. Pero el Chino siempre está. Porque la amistad no se impone, no se programa. La amistad está en las buenas y en las malas. Te lo quería contar.

De Puño y Letra por Lape: El mejor ejemplo

El Día del Padre suele ser para mí un día especial, con emociones encontradas. Siempre está la alegría de festejar junto a mi mujer y a mis hijos, pero también la tristeza de extrañar al mío, que me dejó físicamente hace unos años.

A pesar del disfrute que me genera pasar el día del padre con Mica y Elvis, siempre me cuesta estar totalmente alegre. Es que no puedo evitar acordarme de Roberto, mi papá. Es muy difícil para mi admitir que ya no está. Aún lo sigo esperando por las tardes y cada domingo al mediodía, con el diario listo para leerlo juntos.

Mi papá fue, es y siempre será mi amigo, mi consejero, mi ejemplo de honestidad y de solidaridad. Siento un tremendo orgullo por él. Vivió una batalla contra una larga enfermedad, en silencio y con entereza. Si soy divertido es porque tengo a quien salir. Si soy un enamorado de la familia es porque así me lo enseñó él. Aún tengo mucho que aprender de su ejemplo.

Mi viejo no necesitó explicarme las cosas para que pudiera aprender. Él me enseñó haciendo. Era un tipo responsable al máximo con sus obligaciones, una persona amante de su país. Y por sobre todas las cosas un ser humano solidario que siempre le daba una mano al que más lo necesitaba.

Este año, además, se sumó la partida de Sergio Gendler, un amigo de 25 años y también un gran padre. Él también era un ejemplo en muchas cosas. Estuvo enfermo, pero nadie lo sabía. Se bancó el dolor solo, con una valentía que no todos tienen. Nunca pidió ayuda y siempre estuvo para ayudar. Nunca perdió el humor.

A Sergio, por suerte, pude disfrutarlo los últimos años en la radio, cada tarde. Poca gente conocí tan generosa como él. Y eso que lo golpearon, lo maltrataron y lo olvidaron. Por los buenos salen siempre.

Ayer los extrañé a los dos más que nunca. A ustedes, amigos, aunque el Día del Padre haya pasado, les aconsejo que disfruten a los suyos, hoy y siempre. Y los que son papás, enséñenles a sus hijos con el ejemplo. Se los dice un amigo.

Osde
Osde