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De Puño y Letra por Lape: Saber decir que no

Siempre me costó decir que no. Me encantan los nuevos desafíos y soy un apasionado de mi trabajo. Ser así a veces me juega en contra: hay días en los que me encuentro sobrepasado por decenas de obligaciones con las que me cuesta cumplir. Siempre le digo a Bochi que me gustaría que el día tuviera 25 horas...

La vida, en definitiva, se trata de tomar decisiones. Y, aunque me cueste, con los años aprendí que a veces hay que saber decir que no.

Unos años atrás, llegó un llamado inesperado: me proponían sumarme al Bailando por un Sueño. Aparecieron miles de preguntas: ¿por qué Marcelo Tinelli había pensado en mí? Yo no tengo glamour. Tampoco no soy una persona polémica. Debo reconocer que la idea me sedujo. Era un nuevo desafío para mi carrera. Ya se los dije: a mí me encantan los desafíos.

También aparecieron las dudas, claro. ¿Cómo hago para presentar una nota desagradable después de bailar reggaeton? ¿Era creíble? ¿Y si me tocaba bailar en el caño?

El llamado fue una revolución para mi vida. Y las opiniones aparecieron, aunque no las hubiera buscado. Mica, mi hija, dijo sí. También la mayoría de mis amigos. Elvis dio un rotundo no, por el miedo al ridículo. Igual que Bochi y mi mamá. Los oyentes me dejaban mensajes en la radio: que sí, que no... hasta me paraban por la calle para preguntarme qué iba hacer.

No les voy a mentir: por momentos pensé que era el momento para dejar la conducción del noticiero... pero la verdad es que no tenía ganas de dejar lo que tanto me gusta. La conclusión es conocida por todos: al final dije que no.

Debo confesar que me costó. Era una de esas oportunidades que te intrigan, te tientan, te provocan. Una decisión como esa implicaba arriesgar mucho, aunque más adelante me pudiera arrepentir. Pero a mí nunca me gustaron los juegos de azar. Es cierto que siempre corremos riesgos, incluso sin siquiera hacer cambios. Sin embargo, como siempre les digo, pasos cortos garantizan un camino seguro. Además, nunca se sabe qué nos puede ofrecer el futuro. Se los quería contar...

 
 

De Puño y Letra por Lape: Una oportunidad de estar juntos

Enero… el primer mes del año. La esperada tranquilidad después del caos de diciembre en la Ciudad, que nos vuelve locos a todos y nunca parece terminar. Para muchos, el momento ideal para descansar y tomarse unas merecidas vacaciones.

La mayoría, como siempre, se estará yendo a la Costa Atlántica. Otros, más aventureros, se habrán inclinado por los paisajes de la Patagonia, el Norte o las Cataratas del Iguazú. Y, aunque el dólar haya quedado muy alto para la mayoría, los que pasan por una situación económica más holgada ya tendrán listos sus pasaportes para irse al exterior.

Yo me voy siempre que puedo y se los muestro en las redes con transparencia: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota. No sólo para darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos.

Mi familia, como todas, tiene virtudes y defectos. Pero los momentos vividos en las vacaciones son un tesoro. Las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir. Pensando, soñando, charlando y conociendo, juntos.

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Podemos hacerlo en cualquier lado, al menos por un rato. Aprovechen este enero para disfrutar de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo. 

Enero… el primer mes del año. La esperada tranquilidad después del caos de diciembre en la Ciudad, que nos vuelve locos a todos y nunca parece terminar. Para muchos, el momento ideal para descansar y tomarse unas merecidas vacaciones.

La mayoría, como siempre, se estará yendo a la Costa Atlántica. Otros, más aventureros, se habrán inclinado por los paisajes de la Patagonia, el Norte o las Cataratas del Iguazú. Y, aunque el dólar haya quedado muy alto para la mayoría, los que pasan por una situación económica más holgada ya tendrán listos sus pasaportes para irse al exterior.

 

Yo me voy siempre que puedo y se los muestro en las redes con transparencia: vivimos a mil todo el año, de un lado para el otro, sin tiempo, apurados, preocupados… de vez en cuando está bueno parar la pelota. No sólo para darle un descanso necesario a nuestra cabeza de la rutina cotidiana, sino para conectarse con nuestros afectos más cercanos.

 

Mi familia, como todas, tiene virtudes y defectos. Pero los momentos vividos en las vacaciones son un tesoro. Las charlas son eternas y las preocupaciones son mínimas. Estar con mi familia es el equilibrio necesario para seguir. Pensando, soñando, charlando y conociendo, juntos.

 

La vida avanza y cada vez tenemos menos tiempo, por eso intentamos disfrutarla juntos cuando podemos, con calidad. Aunque el contexto ayuda, no es necesario irse lejos para conectarnos con nuestros afectos. Podemos hacerlo en cualquier lado, al menos por un rato. Aprovechen este enero para disfrutar de cada momento con sus seres queridos. Se los dice un amigo.

 

De Puño y Letra por Lape: Mis deseos de Navidad

Fin de año. Nos preparamos para festejar la Nochebuena y así, casi sin darnos cuenta, ya nos vamos despidiendo del 2019. 

 

Estas son épocas de balance, de festejo, de reunión… momentos ideales para pensar, bajar un cambio, soñar bien alto y empezar a caminar hacia nuestros objetivos. Dando pasos lentos, pero seguros.

 

También es un buen momento para ser respetuoso del pensamiento ajeno, ser honesto y dejar de mirar nuestro propio ombligo. Alrededor nuestro siempre alguien puede necesitar nuestra ayuda. 

 

Quienes tenemos con quien compartir la mesa en las Fiestas debemos sentirnos afortunados, porque lo somos. Podemos tener diferencias. ¿Quién no las tiene? Pero nuestra familia es casi todo lo que tenemos. Lo importante es estar juntos, en paz, con salud. 

 

Les propongo que aprovechemos estas fechas para reforzar lazos, limar asperezas, poner el hombro y para decir cuánto nos queremos. Un gesto, una palabra justa, una pausa, una sonrisa son todas señales que se reciben del otro lado y que pueden cambiar las cosas para bien.

 

Esta también es una época ideal para encarar un cambio. No es fácil animarse. Duele, inquieta. Pero cambiar es crecer, mejorar, aprender. A veces está bueno salir de la zona de confort. Nunca sabemos cuál será nuestro camino, pero lo que viene siempre será mejor. Hay que apostar por uno mismo.

 

Gracias, amigos, por ser parte de mi vida. ¡Felicidades!

De Puño y Letra por Lape: ¡Feliz 2020!

Se va el 2019. Un año largo, dificíl. Con aciertos y con errores, como todos. Con alegrías, tristezas; objetivos cumplidos, fracasos; música, silencio; luz y oscuridad. Trabajé mucho y tuve poco tiempo para compartir con mi familia. Sabemos que el tiempo pasa rápido y que cada vez es más escaso. Necesitamos estar juntos y compartir abrazos eternos. Por eso nos vinimos lejos -de vacaciones- a recibir el 2020 que ya llega.

 

Para este año que comienza les deseo todo lo que su corazón pida. Yo pido sonrisas y una vida llena de alegría.

 

Gracias por su compañía en nombre de mi familia y mis compañeros de Tempraneros, Noti 13, Atardecer y Lapeband. Somos personas comunes, como vos. Nos hace feliz que nos elijas y nos acompañes todos los días. Amamos lo que hacemos. Somos transparentes y compartimos todo con ustedes, siempre con la misma actitud. 

 

Mañana brindemos por estar juntos y por ser mejores personas. Nunca dejemos de soñar ni de sonreir. Te lo dice un amigo: ¡Feliz 2020!

De Puño y Letra por Lape: Construí tu propio molino

En el camino de la vida no suele haber muchos atajos. Nadie te regala nada y aparecen cientos de piedras en el camino. 

 

Una vez leí un proverbio chino que decía algo así: “Cuando soplan vientos de cambio, algunos construyen muros, otros molinos". Me encantó. Hay que saber aprovechar la dirección del viento. Volar alto. Hasta la cima, tratando de no caer en el intento. Y si caés (todos lo hacemos); te levantás, lo más rápido que puedas. Siempre el esfuerzo tiene su recompensa.

 

Claro que podemos fallar en algún tramo de nuestro intento, pero si nos equivocamos es porque hacemos. A lo mejor, el único error que cometemos en la vida es lo que no hacemos. Si hacemos y nos equivocamos servirá para que, si se presenta una nueva oportunidad, una revancha, hagamos las cosas bien. 

 

Siempre hay una oportunidad para encaminarnos hacia nuestro sueño. Y si la oportunidad no aparece sola, hay que salir a buscarla. Todos los días, cuando se vislumbra el amanecer, asoma una nueva oportunidad. Si no nos esforzamos al máximo, ¿cómo sabremos cuál es nuestro límite? Acordate: cuando soplen vientos de cambio, construí tu propio molino. Te lo dice un amigo.

Osde
Osde