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De Puño y Letra por Lape: El sueño del pibe

Siempre les digo que peleen por sus sueños. Que junten coraje para perseguirlos. Yo soy un gran soñador, a veces en exceso. Pero logré cumplir muchos de ellos. La mayoría, claro, llegó en base a esforzarme muchísimo, a pelearla y nunca rendirme ante las adversidades. Esos, claro, son los que más se disfrutan. Pero el domingo cumplí uno casi sin intentarlo: me calcé la azul y oro y pateé un poco la pelota en el pasto de La Bombonera en la tarde que Boca salió campeón.

 

Es cierto, no soy Benedetto ni Gago (debo admitirlo, nunca fui un gran jugador). De hecho, fui invitado por el club a participar de las actividades. La pasé bárbaro y cumplí el sueño de todo hincha xeneize. Pero lo más lindo lo viví más tarde, en la tribuna: ahí, cuando festejaba el título abrazado a mi hijo Elvis, me acordé de mi papá. Fue como en los viejos tiempos, cuando él me llevaba a la cancha ¿Como olvidar esos momentos? 

 

Nunca olvidaré esa hermosa liturgia de salir, preparar bolsos, gorra y conjeturaren el camino sobre lo que iba a pasar en el partido. El domingo, en el auto, con Elvis hablábamos de lo mismo. Y estoy seguro de que éramos tres. reímos porque mi papá, su abuelo, se también reía con nosotros. Desde algún lugar. Desde alguna estrella.

 

De Puño y Letra por Lape: Así pasé el Día del Padre

Este último domingo que pasó fue un día especial, igual que todos los días del padre. Les cuento cómo arrancó el mío: el sábado, después de cenar, llegamos todos juntos a casa. Era casi la medianoche. Me puse el pijama y cuando estaba a punto de ver una serie, Silvia, mi mujer, y mis dos hijos me regalaban una señal, una sorpresa, un abrazo y una sonrisa… No hace falta más. “Siempre juntos” es nuestro lema.

Yo, que perdí a mi viejo hace algunos años, trato de recordarlo con alegría y hacerle honor educando a Mica y a Elvis como él me enseñó: con el ejemplo. Porque Roberto, mi papá, no necesitó explicarme las cosas para que pudiera aprender. Él me enseñó haciendo. Era un tipo responsable al máximo con sus obligaciones, una persona amante de su país. Y por sobre todas las cosas un ser humano solidario que siempre le daba una mano al que más lo necesitaba.

Aprendí mucho de él. Y por suerte lo pude aprovechar. Lo extraño mucho, pero tengo la tranquilidad de sentir que hicimos mucho juntos en los últimos años. ¿Qué? Cosas simples, sencillas, sanas, como mirar a Boca juntos, tomar unos mates, charlar de la vida… esas actividades que nos unen con la gente que queremos y que hacen que los momentos parezcan eternos. Aunque el Día del Padre haya pasado, les aconsejo no pierdan la oportunidad de poner esas cosas en práctica, todos los días. Los que todavía tienen a los suyos, disfrútenlos hoy y siempre. Y los que son papás, enséñenles a sus hijos con el ejemplo. Te lo dice un amigo.

De Puño y Letra por Lape: Volver a tus raíces

Muchas veces, cuando estoy metido en una de esas locuras de la vida cotidiana, trato de mirar las cosas con perspectiva. Y me doy cuenta que la solución a eso que me rompía la cabeza está más cerca de lo que pensaba. No está adelante, sino atrás, en nuestras raíces. Me refiero, claro, a nuestros afectos. Vínculos. La familia. Esos amigos que nunca fallan. Solemos caminar solo mirando al frente y nos olvidamos de quién tenemos al lado. Se trata, me imagino, del arraigo. De aferrarse al lugar propio, al  origen.

Somos de acuerdo con lo que fuimos y en nuestro crecimiento tendrá mucha importancia el universo del cual procedemos. A veces, cuando surge algún problema de la convivencia con Silvia, mi mujer, me digo a mí mismo: ͞¿Para qué vamos a estar mal, si podemos estar bien?͟. Lo mismo con los amigos: luego de mucho andar, uno entiende que hay algunos pocos con los que compartimos todo: los buenos y los malos momentos. Con ellos no hay excusas, son los que me entienden y a quienes entiendo.

Soy un tipo que disfruta mucho de los afectos. Y no puede vivir sin ellos. Mis afectos son mis raíces, los hilos por los que me nutro para seguir. Y son la tierra firme sobre la que me sostengo cada día. Eso sí: a las raíces hay que regarlas. Todos podemos hacerlo. Para cerrar les dejo una frase de Sri Sri Ravi Shankar que resume muy bien lo que pienso: ͞Cuando partes de tu raíz, de la fuente, florecen todas tus otras habilidades, espontáneamente͟.

De Puño y Letra por Lape: el ejemplo de Mica

Mi hija Micaela siempre tuvo un sueño: ser actriz. Lo tuvo bien en claro, desde chiquita. Y nunca dejó de preparase para conseguirlo. Hoy, después de tanto trabajo, en silencio, se empiezan a ver los frutos. Mica está grabando para Fanny La Fan, la nueva tira de Telefé. Y deslumbra los domingos en la obra Re-pulsiones, en el teatro La Mueca.

El camino no fue fácil, por supuesto. Pero creo que desde su ejemplo se puede aprender mucho. ¿A qué? A soñar y nunca bajar los brazos. Porque a ella, como a todos, le ha pasado sentir que nada cambia, que las cosas van mal, que es difícil modificar la dirección del camino. Pero también entendió que no tenemos que dejarnos llevar por las malas ondas o malas influencias. Que tenemos que sobreponernos a la negatividad ocasional. No nos debería quedar la duda, ahogarnos en la fantasía, sin intentar concretar nuestros deseos. Lo importante es caminar e ir en busca de él. Como siempre les digo, lo importante no es llegar, sino no dejar de caminar.

Hoy es hermoso verla ahí, porque sé de su esfuerzo, de su perseverancia. ¿A quién habrá salido? El estudio, la preparación constante. Equivocarse, aprender de los errores, intentarlo, volver a equivocarse, mejorar. Divertirse, insistir. Ese es el camino. Soy feliz viéndola feliz. ¡Ustedes no dejen de intentarlo!

De Puño y Letra por Lape: algo bueno está por venir

En la Argentina se viven días muy oscuros. Lo digo sin doble sentido: estamos a poco más de 20 días del solsticio de invierno, momento en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a nuestra mayor distancia. Y por eso, claro, los días son cada vez más cortos y… las noches mucho más largas. A mí, que soy un apasionado de la luz, se me nota en el humor. No es que ande todo el día enojado, por supuesto, pero sin dudas que la oscuridad nos tiende a tirar un poco para adentro, ¿no?

Es que yo, a la luz, le debo mucho. El Prende y Apaga, mi querido programa, nació gracias a una luz que se encendió en un edificio. Según los expertos, es una radiación que se propaga en forma de ondas. Pero para mí es mucho más que eso: creo que estar iluminado es estar cargado de una energía casi religiosa. ¿O no sintieron alguna vez, al llegar de la calle y encender una luz, que algo mágico se producía? El ambiente cambia. Se vuelve otra vez un mundo conocido, familiar. Calidez, intimidad, afecto. La luz es una señal; es una esperanza. Es la que ilumina nuestro camino, nuestro destino.

El 21 de junio, que marca en el calendario el inicio de la estación más fría del año, es el día más oscuro del año, es cierto. Pero yo, además de ser un apasionado de la luz, también soy un optimista. Y sé que a partir de esa fecha los días empiezan, muy de a poco, a ser más largos.

Osde
Osde