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Cáncer de cuello uterino: claves para la detección precoz y últimos tratamientos

Según la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ), es importante saber que esta enfermedad, que ha sido y sigue siendo un flagelo para las mujeres, se puede prevenir visitando al ginecólogo y realizando los estudios periódicos de control: Papanicolaou (citología del cuello uterino), Colposcopía (visualización del cuello uterino con aumento) y los test de VPH (Virus de Papiloma Humano), ya que este virus está directamente relacionado con la enfermedad.

No obstante y según los datos del Programa de Prevención del Cáncer Cervicouterino del Ministerio de Salud, se estima que más de 2000 mujeres siguen muriendo en Argentina por esta enfermedad. En su mayoría son jóvenes de bajos recursos, que no tienen fácil acceso al sistema de salud; por lo tanto, la inequidad de esta enfermedad aparece en su máxima expresión.

VACUNA VPH ¿Por qué es importante?
Si bien existe la vacuna contra el VPH en nuestro Plan de Vacunación Nacional para niñas y niños de 11 años, aun así la enfermedad sigue afectando a miles de mujeres en nuestro territorio. Si se aplica a esta edad genera anticuerpos contra los tipos virales más agresivos relacionados con el cáncer de cuello uterino. A partir del año 2000 es obligatoria, sin embargo aquellos que nacieron antes de esta fecha pueden no tenerla. En estos casos se recomienda consultar con el ginecólogo para su aplicación ya que la infección natural por este virus no deja inmunidad y la aplicación de la vacuna ayuda a cortar la cadena epidemiológica de transmisión viral.

En tanto, el virus del Papiloma Humano es una condición necesaria pero no suficiente para desarrollar cáncer de cuello uterino. Muchas mujeres tienen contacto con este virus de transmisión sexual, pero solo algunas tienen persistencia de la infección y desarrollan el cáncer.

Los principales factores de riesgo que favorecen la persistencia o la reinfección son:

* El tabaquismo, ya que el cigarrillo disminuye las células de defensa contra esta infección.
* Múltiples contactos sexuales de la paciente o de su pareja (pareja estable no es sexo seguro)
Por lo tanto, además de los exámenes periódicos es importante la recomendación del uso del preservativo así como evitar el cigarrillo.

SIGNOS DE ALERTA
El sangrado uterino anormal o durante las relaciones sexuales requieren consulta con el ginecólogo. Así mismo el dolor pélvico puede ser síntoma de enfermedad más avanzada. Mientras que las lesiones preinvasoras suelen no dar síntomas.

ÚLTIMOS TRATAMIENTOS Y POSIBILIDADES DE CURACIÓN
Cabe aclarar que esta enfermedad tarda muchos años en provocar el daño transformándose en cáncer invasor, dando tiempo para su detección precoz y tratamiento. Las lesiones premalignas asintomáticas, que aún no se han convertido en cáncer, detectadas a tiempo pueden tratarse con cirugía mínimamente invasiva, siendo el porcentaje de curación cercano al 100%.

En cuanto al cáncer invasor en sus estadios iniciales, tiene un porcentaje de curación de más del 80% con el tratamiento adecuado. Mientras que en casos seleccionados de pacientes jóvenes, estos tumores que afectan directamente el órgano de reproducción femenino pueden ser tratados preservando la fertilidad, permitiendo la conservación del útero. Los tratamientos deben ser realizados por equipos de Ginecología Oncológica altamente entrenados.

No obstante, el porcentaje de curación disminuye drásticamente en los estadios avanzados. Los tratamientos se vuelven más agresivos con mayores efectos adversos y mayor mortalidad.
Por lo tanto tratar hoy en día, a una mujer por un cáncer de cuello invasor, seria evitable con prevención, vacunación y detección precoz en la mayoría de los casos. De esta manera también se minimiza el costo en sufrimiento para la paciente y su familia así como para el sistema de salud en cuanto a la necesidad de los recursos humanos, técnicos y edilicios de alta complejidad requeridos.

Promover la prevención, vacunar a la población, trabajar sobre los factores de riesgos asociados y difundir esta información debe ser el principal compromiso.

ASESORÓ: Dra. Silvia Bonsergent. Ginecóloga. Vice Presidenta de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ). MN 80007/ MP 39313