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De Puño y Letra por Lape: Volver a disfrutar de las pequeñas cosas

Cuando estaba internado en terapia intensiva siempre le decía a Bochi que soñaba con desayunar descalzo debajo de los árboles y salir a caminar por el barrio. No deseaba más. No quería más. Solo eso. Extrañaba ese pequeño placer. Tan simple. Tan hermoso. Tan único.

Eran esas, las cosas mínimas, las que me motivaban a mejorar. A salir del pozo. Aún respiraba gracias a la ayuda del oxígeno. No sabía cuánto tiempo iba a estar con el respirador ni cuánto tiempo más iba a estar internado. No importaba.

Y sin embargo mi sueño era ese. Tan sencillo: volver a caminar por mi lugar. Por mi barrio. El que me vio nacer. Donde está mi familia y donde están mis amigos. Son muchos años en el mismo lugar. Muchas personas que crecimos juntas.

Después de dos semanas en recuperación, ahora es lo que hago en mi casa. Les quiero contar mi felicidad. Mi progreso es lento pero firme. Avanzo muy de a poco. Pero avanzo. Como siempre les digo: pasos cortos, pero seguros. Siguiendo el tratamiento con la kinesióloga.

Empecé́ caminando muy despacio 5 minutos por día. Luego superé la barrera de los 15. Y así. Me canso, sí, pero camino. Y eso es maravilloso. Con perseverancia, voy recuperándome. Estoy feliz. Se los quería contar a ustedes que siempre son tan generosos conmigo y se preocuparon tanto. Gracias, gracias, gracias.... vamos por más...